Libro Leyendas urbanas
Portada del libro Leyendas urbanas, de Alberto Granados. 20MINUTOS

¿Quién no conoce a alguien que tiene un amigo que se dio de bruces una noche con la rubia de la curva? ¿Quién no ha coincidido alguna vez con algún sujeto que jura sobre los Evangelios haber visto el Sorpresa, sorpresa de Ricky Martin, la adolescente, el perro y la mermelada? ¿Quién no ha recibido en su correo electrónico una nota oficial de la Guardia Civil anunciando que ETA está colocando bombas en teléfonos móviles y los está dejando tirados en la calle?

Todas ellas son historias verosímiles, bien construidas... pero completamente falsas. Son las conocidas como leyendas urbanas, un género de pseudoliteratura oral que históricamente ha utilizado el boca a boca para propagarse, que se han transmitido de padres a hijos al calor de la lumbre en las frías noches de invierno o a la luz de una hoguera en los campamentos de verano.

Ahora, en un libro

El periodista Alberto Granados, director de Gran Vía (Radio Madrid), productor de Milenio 3 (Cadena Ser) y reportero de Cuarto Milenio (Cuatro), acaba de publicar Leyendas urbanas (Colección Milenio, Editorial Aguilar, 272 págs.), un recorrido por las historias más conocidas, por las más sorprendentes, por las más terroríficas… Un viaje, en definitiva, a la zona limítrofe entre la realidad y la ficción.

Muchas de estas historias parten de un hecho cierto, otras carecen de todo fundamento
Muchas de estas historias parten de un hecho cierto que hunde sus raíces en la pequeña historia de algún pueblo o ciudad. Es el caso del hombre del saco, personaje que habita en los terrores nocturnos de no pocos niños. Granados asegura que este siniestro tipo tiene su origen en Almería, donde décadas atrás un hombre secuestró y mató a un niño para beber su sangre. La perversidad de los padres a la hora de asustar a sus revoltosos hijo hizo el resto.

Otras de estas historias carecen de todo fundamento. Es el caso del supuesto incidente televisivo en el que se vio envuelto el cantante Ricky Martin y que tenía como coprotagonistas a una adolescente y a un perro en actividades íntimas. El entonces director del programa Sorpresa, sorpresa, Giorgio Aresu, tuvo incluso que dar una rueda de prensa para desmentir la falacia.

Internet, el gran altavoz.

La utilización masiva del correo electrónico ha permitido la reactivación de muchas viejas leyendas urbanas y la puesta en circulación de otras muchas nuevas. Granados considera que con esta potente herramienta es posible que cualquiera invente una historia, la mande a sus conocidas y, a las pocas semanas, la reciba en su bandeja de entrada como una verdad irrefutable.