El cardenal George Pell
El cardenal George Pell saliendo del tribunal de Melbourne. EFE/EPA/LUIS ASCUI

El cardenal australiano George Pell, jefe de las finanzas del Vaticano, comparece este lunes en un vista sumaria en un tribunal en Melbourne, que determinará si se le abre un juicio formal por presunta pederastia.

El cardenal entró en silencio al Tribunal de Magistrados rodeado de una veintena de agentes de la Policía, mientras una mujer le gritaba "ándate al infierno George Pell, has arruinado a mi familia".

El proceso sumario por "múltiples" acusaciones durará unas cuatro semanas y abarcará los testimonios de medio centenar de querellantes y testigos.

Gran parte de las vistas se realizarán a puerta cerrada, una práctica común en el estado de Victoria, donde se encuentra Melbourne, cuando se trata de casos de abusos sexuales.

El viernes pasado, la Fiscalía de la Corona retiró una de las acusaciones debido a que la presunta víctima había fallecido, pero se desconoce el número y la naturaleza de las acusaciones debido a restricciones legales.

Las acusaciones "históricas" contra Pell, quien se ordenó como sacerdote en 1966 y trabajó en parroquias y escuelas en el estado de Victoria hasta llegar a los cargos de arzobispo de Melbourne (1986) y Sídney (2001), pueden abarcar todo ese período de labor religiosa en Australia.

El prelado de 76 años, a quien el papa Francisco autorizó un "periodo de excedencia" del cargo de prefecto de la Secretaría de Economía del Vaticano para afrontar el juicio en Australia, ha asegurado tajantemente en varias oportunidades que es inocente.

La Policía de Victoria acusó formalmente a Pell a finales de junio de 2017 y poco después el religioso viajó desde Roma a Australia para defenderse ante el Tribunal de Magistrados de Melbourne, donde compareció por primera vez en una vista preliminar a finales de julio y otra vez en octubre.

"Presunción de culpabilidad"

En las vistas, uno de sus abogados, el letrado Robert Richter, reiteró la inocencia de Pell de "todos los cargos" y aseguró que intentará "demostrar que lo que se presume es imposible".

Richter criticó a la Policía del estado de Victoria, que acusó al prelado en junio del año pasado, por no haber seguido el protocolo para investigar a personas prominentes:"Decimos que no fue seguido porque había una presunción de culpabilidad", dijo el letrado según la cadena local ABC.

La defensa también argumentó que se entregaron a la Policía 21 declaraciones a favor del cardenal pero que estas no fueron adecuadamente investigadas. "Estos documentos son ciertamente relevantes a las presuntas ofensas. Sé que no se ajustan a la acusación porque son exculpatorias, pero existen y están en posesión de la Policía", remarcó.

Una "tragedia nacional"

El proceso contra Pell comenzó después de que este compareciera en tres ocasiones como testigo, una de ellas por videoconferencia desde Roma, ante la Comisión Real que investigó la respuesta de las instituciones australianas a los abusos sexuales de menores.

La Comisión, que calificó esos abusos como una "tragedia nacional", concluyó que Pell y otros altos cargos de la iglesia católica australiana encubrieron varios casos de pederastia.

El cardenal, que admitió la existencia de un mundo de encubrimiento y lamentó no haber hecho más, fue el primer dirigente católico de Australia que abordó los abusos sexuales a menores con la puesta en marcha de un programa de compensaciones a las víctimas en 1996.