Guillermo del Toro
El director mexicano Guillermo del Toro y la guionista Kim Morgan posan a su llegada a la ceremonia de la 90 edición de los premios Óscar. SAALIK KHAN / EFE

Guillermo del Toro se alzó este domingo con el Óscar al mejor director por La forma del agua, el filme que, con 13 nominaciones, partía como gran favorito, y que finalmente obtuvo el galardón a la mejor película, así como los de mejor producción y mejor banda sonora, además del premio obtenido por el director mexicano.

Del Toro es el tercer mexicano que consigue este logro, tras Alfonso Cuarón (Gravity) y Alejandro González Iñárritu (Birdman y El renacido).

"Soy un inmigrante, como Alfonso, como Alejandro, como mis compadres y como muchos de vosotros", dijo el de Guadalajara, con el Teatro Dolby en pie, al comienzo de su discurso de agradecimiento.

"Lo mejor de nuestro arte es que borra las líneas en la arena. Hay que seguir haciendo eso cuando el mundo nos dice que las hagamos más profundas", añadió el cineasta, que recogía así la primera estatuilla dorada de su carrera.

Del Toro partía como favorito en la categoría de mejor director gracias a su victoria en los premios del Sindicato de Directores de EE UU, donde se impuso a los mismos rivales que tenía en los Óscar con la excepción de Martin McDonagh (Tres anuncios en las afueras), que dejó en los Óscar su plaza a Paul Thomas Anderson (El hilo invisible).

Antes de esta edición, del Toro únicamente contaba con una nominación al mejor guion original por El laberinto del fauno (2006).

Minutos antes perdió el galardón al mejor guion original (junto a su compañera Vanessa Taylor), trofeo que fue a parar a Jordan Peele con Déjame salir.

El mexicano, quien señaló que este filme es "el más humano y emotivo" de su carrera, se ha convertido en uno de los autores modernos más aclamados gracias a esa apuesta tan particular por la fantasía que ha dejado obras únicas como El espinazo del diablo, El laberinto del fauno y grandes producciones como Pacific Rim o Hellboy.