Frutos secos
Diferentes tipos de frutos secos. ARCHIVO

Es un mensaje cada vez más habitual en muchos productos: "Puede contener trazas de frutos secos". Algo lógico si hablamos por ejemplo de un pastel, pero que muchas veces sorprende al encontrarse en alimentos que teóricamente no tienen ninguna relación con estos ingredientes pero que, pese a ello, alertan a los alérgicos de que no son del todo seguros.

"Traza se refiere a cualquier pequeña cantidad que pueda llegar al alimento, porque en el lugar donde se manipula el alimento se utilizan frutos secos y/o puede haber lo que se llaman contaminaciones cruzadas", explica Lluís Riera desde Saia, empresa especializada en seguridad alimentaria.

Desde finales de 2014, una normativa comunitaria (Reglamento Europeo 1169/2011) obliga a etiquetar con tipografía diferente (negrita, cursiva...) al resto de ingredientes los 14 productos alergénicos de más incidencia en Europa, entre los que están los frutos secos de cáscara. Algo que se aplica -y ésta es una de las novedades respecto a normas anteriores- a los alimentos no envasados, que tienen también ahora la obligación de aportar esta información.

Pese a que no se mencionan las trazas, siempre impera -apunta Riera- el principio de precaución, por lo que si se detecta cualquier peligro para el consumidor se debe retirar el producto o informar sobre el riesgo potencial.

Frutos secos y alergias

¿Han aumentado los mensajes de alerta en los productos ante la aparente multiplicación de alergias en los consumidores? Se trata, según este experto en seguridad alimentaria, de una consecuencia de la mayor información disponible por parte de los proveedores y fabricantes. "Si tu proveedor, por precaución, pone que su ingrediente puede tener trazas de nueces -porque en su fábrica hay nueces-, tú debes arrastrar esa traza a la etiqueta del producto final", explica.

Los frutos secos son uno de los productos más problemáticos para los alérgicos, puesto que sus propiedades alérgenas resisten a la temperatura y al cocinado. Lo mismo ocurre con, por ejemplo, el cacahuete, pese a no ser un fruto seco y tratarse de una leguminosa. El coco, por el contrario, está catalogado como fruto seco y no fruta, mientras que la nuez moscada, también en la lista de alérgenos, es una especia y no un fruto seco.

El control sobre presencia de alérgenos no declarados es cada vez mayor y, de hecho, la Agencia Española de Consumo y Seguridad Alimentaria dispone en su web de información sobre los productos que son retirados del mercado por esta causa.