Fiscalía de Valladolid solicita un conjunto de penas que suman casi veintiocho años de cárcel para los cuatro presuntos integrantes de una banda de origen georgiano que serán juzgados este próximo miércoles, 7 de marzo, en la Audiencia Provincial bajo la acusación de dedicarse al robo con fuerza en domicilios mediante el método conocido como el 'bumping'.

En su escrito de calificación provisional, la acusación pública imputa a los cuatro encausados, Daviti L, Davit S, Nika T. y Gagi K, un delito continuado de robo en casa habitada, con peticiones de seis años para cada uno de ellos, y, a mayores, considera a los tres primeros autores de un delito de falsedad en documento oficial-a dos les ocuparon carnés de conducir falsos y a ella un sello falsificado de control aeroportuario-e interesa para ellos otro año y tres meses de privación de libertad, junto con multas de 2.700 euros, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

La detención de los cuatro fue practicada el día 3 de agosto del pasado año por agentes de la Policía Nacional cuando dos de ellos, Davit S. y Gagi K, se encontraban dentro de un turismo en la calle Tres Amigos y los otros dos, Daviti L. y Nika T, se habían dispuesto en las inmediaciones en actitud vigilante, pues, como así sostiene el fiscal, se hallaban a punto de asaltar algunos de los pisos de varios edificios cercanos.

Portaban numerosos útiles y herramientas de las que se utilizan para acceder a los domicilios a través del método 'bumping' que consiste en introducir en el cilindro de la cerradura una llave manipulada y golpear la misma con el fin de hacer "bailar" los pistones para que salten simultáneamente, permitiendo el giro de la llave y por tanto la apertura de la puerta.

El 'modus operandi' consistía en desplazarse desde Madrid, donde residían, en vehículos de alquiler y una vez en Valladolid se dedicaban a entrar en los edificios mediante el uso de un plástico rígido y transparente que utilizaban para abrir el resbalón de la puerta del portal.

MARCABAN LAS PUERTAS

Ya dentro, los detenidos marcaban con unos pequeños testigos aquellas puertas provistas con cerraduras para llaves del tipo multipunto y regresaban uno o varios días después para comprobar si los artilugios instalados seguían allí colocados, pues en caso afirmativo suponía que esas viviendas estaban vacías y podían ser saqueadas sin peligro de ser sorprendidos.

En el momento de la detención, la policía les ocupó varios relojes y 11.200 euros, parte de lo cual se encontraba escondido en el chasis del techo de una furgoneta con la que se desplazaban y que tenían aparcada por las inmediaciones de lugar donde fueron detenidos.

Los investigadores de la Brigada Provincial de Policía Judicial les creen autores de, al menos, cuatro robos que se habían perpetrado en Valladolid por aquel entonces, uno de ellos en una vivienda sita en el número 4 de la calle General Francisco Ramírez, donde, supuestamente, se apoderaron de joyas por valor de 1.880 euros.

El día de la detención, los cuatro procesados tenían ya marcadas distintas viviendas en las calles Tres Amigos y Francisco Suárez.

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