Cuadro de Mahé Boissel
Obra de la artista francesa Mahé Boissel que puede verse en el Museo La Neomudéjar de Madrid. MAHÉ BOISSEL

Marzo es de las mujeres. El próximo jueves, 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer que, además, este año vendrá marcado por la convocatoria de huelga y paros parciales del movimiento feminista para reivindicar los derechos de las mujeres y la igualdad bajo el lema "Si nosotras paramos, se para el mundo".

Dentro de este contexto el Museo La Neomudéjar, uno de los espacios artísticos más contracorriente y libre de ataduras de la capital, inicia su temporada expositiva de este 2018 ofreciendo cobijo a tres proyectos realizados por mujeres artistas.

El primero de ellos es Apocalipsis de Mahé Boissel. La artista francesa, que desarrolla su trabajo a caballo entre Madrid y Marsella, ha recopilado durante años todo tipo de materiales relacionados con catástrofes naturales: fotos, noticias de periódicos... La muestra que ahora puede verse en Madrid hasta el próximo 6 de mayo reúne casi 300 obras, algunas de ellas de gran formato, realizadas en tela, papel o lienzo.

Representante del Art Brut, Boissel nos muestra su particular visión del fin del mundo. "El Apocalipsis ahora es ecológico y los humanos somos los primeros responsables. Es algo universal y globalizado", explica la artista.

Todo el proyecto gira alrededor de una pieza principal: una escultura con forma de ángel mujer que nos anuncia este punto y final de la humanidad. La figura está realizada con los guantes que durante años la artista se ha ido encontrando en parques y calles y con los que también ha realizado varios caminos que señalizan al espectador el camino hacia estas catástrofes que se avecinan: terremotos, inundaciones, incendios...

Por su parte, Alba Rodríguez y Almudena Tapia presentan otros dos proyectos que permanecerán tan solo hasta el próximo sábado 10 de marzo. La pieza de Rodríguez, titulada Todos aquellos lugares son la misma habitación es un instalación que combina sonido, poesía, vídeo y pintura.

Evocando de una manera subjetiva los viajes en tren, esta instalación, a su vez, se compone de un túnel en el que hay una pieza que recoge sonidos ambientales y fragmentos musicales. En el interior tres luces evocan el tren con el que se encuentra el espectador y hay también seis cuadros de diferentes formatos (cuatro de ellos alcanzan los dos metros). Uno de ellos, a su vez, se enfrenta a una proyección de vídeo compuesto por partes de viajes y escenas metafóricas. Se completa con una superficie sobre la que se han colocado billetes de tren sin destino, que incluyen fragmentos de poesías.

Tapia nos enfrenta a la dureza de Tierras negras, obra con la que evoca a los fallecidos en el penal de Valdenoceda. "Flores de Valdenoceda es mi segundo trabajo que recorre la provincia de Burgos. Valdenoceda pertenece a la Merindad de Valdivieso y es el rio Ebro el que hace a este valle fértil y hermoso. La antigua cárcel te recibe si vienes de Villarcayo, pero que da oculta tras una curva si accedes desde el puerto de las Mazorras. El cementerio, a espaldas de la iglesia de San Miguel se tapiza con pequeñas flores en las fechas por las que anduve por allí. Ellas dieron nombre a este trabajo".