Sarah Huckabee Sanders
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, en la Casa Blanca. JIM LO SCALZO / EFE

La Casa Blanca insistió este jueves en acusar a Rusia de violar los tratados de no proliferación nuclear y afirmó que el anuncio del presidente ruso, Vladímir Putin, de que su país ha desarrollado un misil que no puede ser detectado supone una confirmación de ello.

"El presidente Putin ha confirmado aquello que el Gobierno de Estados Unidos ha sabido desde el principio, que Rusia ha estado desarrollando armas desestabilizadoras durante una década, lo que supone una violación de sus obligaciones", afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders.

La Casa Blanca siguió así la línea del Departamento de Defensa, que unas horas antes había afirmado que el anuncio del Kremlin no había "sorprendido" al Pentágono.

La reacción de Washington se produce horas después de que Putin dijera, durante su discurso sobre el estado de la nación, que Rusia ha desarrollado un misil balístico que tiene un "alcance prácticamente ilimitado" y que convierte en "inútil" el escudo antimisiles de Estados Unidos.

A pesar de que el anuncio de Putin se produce después de que Estados Unidos presentara en enero su nueva Estrategia de Defensa Nacional (NDS) y en febrero su Revisión de la Postura Nuclear (NPR), Sanders aseguró que la situación no ha cambiado, puesto que el presidente estadounidense, Donald Trump, "entiende las amenazas" de "este siglo".

Modernización del arsenal atómico

Tanto la NDS como la NPR volvían a señalar a Rusia como una amenaza, después de años en que la Defensa estadounidense se ha centrado en combatir al terrorismo islamista.

Ambos documentos, elaborados por el Pentágono según las directrices de la Casa Blanca, abogaban en la necesidad de modernizar el arsenal atómico estadounidense, entre otros motivos, por las constantes violaciones de Rusia, como el suministro a sus tropas de armas nucleares de bajo rendimiento.

Aunque el desarrollo de armas atómicas de bajo rendimiento no está contemplado en los tratados de no proliferación, Washington considera que su uso supone un factor desestabilizador en el actual escenario internacional, pues suponen una ventaja definitiva en el campo de batalla sin tener que abrir la caja de Pandora nuclear.

Tras años de abogar por la disminución de su arsenal atómico, que se ha visto reducido en un 85% en las últimas décadas, el Pentágono consideraba sus arsenal nuclear más como un elemento clave en su estrategia de disuasión que como una alternativa real en caso de conflicto.

"[Trump] está decidido a proteger a nuestro país y promover la paz mediante la fuerza", advirtió Sanders.