Kim Kardashian
La empresaria Kim Kardashian por West Hollywood, California. GTRES

Causó mucho revuelo cuando en 2013 Kim Kardashian mostró en un capítulo de su reality que se inyectaba su propia sangre en la cara como parte de sus rituales de belleza.

Para aquellos que no estén familiarizados, el procedimiento, conocido como vampire facial, consiste en extraer sangre de la persona y usarla como mascarilla facial.

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Una publicación compartida de Kim Kardashian West (@kimkardashian) elMar 10, 2013 at 6:14 PDT

Dicho tratamiento no solo se aplica de manera externa en la cara, si no que se realizan pequeños pinchazos para inyectar la sangre en el rostro con el fin de rejuvenecer la piel.

Ahora, la empresaria reconoce en su web que lamenta habérselo hecho porque resultó "muy doloroso". En aquella época, Kim estaba embarazada por lo que no pudo utilizar la crema anestésica que se usa durante el procedimiento para reducir las molestias de los pinchazos.

De todas formas, Kim continúa apoyando el controvertido tratamiento, aunque a ella no le haya funcionado. "Tiene beneficios para la piel", insiste.

Una moda en Estados Unidos

La práctica de este tratamiento de estética ha sido ampliamente debatido porque no hay evidencias científicas que demuestren que inyectarse sangre sirva para evitar el envejecimiento de la piel.

A raíz de que Kardashian lo mostrase en televisión se hizo popular y mucha gente acudía a las clínicas para hacérselo, lo que generó una gran fuente de ingresos. No obstante, hubo algunos médicos que por ética se negaron a hacerlo y que aconsejaban a sus pacientes sobre otras alternativas.

Sin embargo, quienes defienden el procedimiento alegan que al  inyectar las plaquetas en la cara, se engaña al cuerpo para que piense que ha habido una lesión y, por lo tanto, aporta factores de crecimiento para ayudar a la producción de colágeno. Hay clínicas que lo usan después de una cirugía para acelerar la curación.

Beneficioso o no, indudablemente hay muchas formas más simples y menos dolorosas para lograr un aspecto más joven.