Mario Vargas Llosa
El premio nobel de literatura hispano-peruano Mario Vargas Llosa, durante la presentación de su nuevo libro, "La llamada de la tribu", en la Casa de América de Madrid. Javier Lizón / EFE

"¿Liberales?, ¿qué liberales hay en el gobierno español?", exclama el Premio Nobel, que acaba de presentar La llamada de la tribu (Alfaguara), o lo que es lo mismo su biografía intelectual (las lecturas que han trazado su mapa político). Solo sacó la cara por el liberalismo en España aludiendo a Ciudadanos: "Son los únicos que han dado un paso hacia ello, y es un acierto".

Su entusiasmo por lo que él considera una doctrina que ha sentado las bases para la igualdad, la individualidad, la no discriminación de la mujer, le vino tras una potente y furiosa militancia en el lado del comunismo. "Pero la revolución cubana me llevó al gran desencanto. Porque si el socialismo y la libertad de expresión están condenadas a no entenderse, yo optaba y opto por la segunda".

No deja pregunta sin responder ni muestra, como es habitual en el escritor que tantas buenas novelas nos ha dado, sonrisas ni complacencias. Y mucho menos pudor: "He escrito este libro para defender al liberalismo de las calumnias que se han tejido contra él. Y también para homenajear a los pensadores que me han ayudado a ver claro donde veía confuso".

No por ello deja sin justificar su fe de juventud: "Era muy difícil para un joven latinoamericano que descubre las desigualdades y el racismo de nuestra sociedad no ver en el socialismo una salida. Es que entonces, salvo contadas excepciones, todo eran dictaduras militares. Y muchas creadas y protegidas por EE UU".

Los años y el devenir de su historia y vivencias lo cambiaron de lado, ese que hoy, y hace ya un tiempo, defiende con voz y obra.

"Fue muy difícil el cambio, algo así como para los curas colgar el hábito y salir a una sociedad laica". ¿Qué le hizo girarse tanto? "Descubrir que la democracia no era como nos decía la izquierda:una máscara del imperialismo".

¿Cuál es para el escritor la verdad? "La democracia permitía una sociedad en la que se puede discrepar, que permite elecciones". ¿Y el liberalismo? "Es una ideología laica que parte de pocas convicciones pero muy firmes y donde la tolerancia es algo más que fundamental".