Arantxa Sánchez Vicario
La extenista Arantxa Sánchez Vicario, en una imagen de archivo. GTRES

La extenista Arantxa Sánchez Vicario está inmersa en un difícil proceso de divorcio en el que las versiones de ambos miembros del matrimonio difieren mucho entre sí y en las que el control de los bienes de la campeona parecen ser uno de los mayores escollos.

En declaraciones a la revista ¡Hola!, que publica un amplio reportaje al respecto, la tenista asegura que se encuentra "muy dolida por la situación", pero "fuerte" y asegura que va a "luchar con todas mis fuerzas por mis hijos y por mí".

"No me arrepiento de haber dado todo por amor, me arrepiento de haberle dado el control de todo lo que tenía", decía Sánchez Vicario, que reconocía que es su marido, Josep Santacana, el que tiene el control y titularidad de todas sus finanzas y bienes. "Tenía que haber separado el amor del resto de mi vida", se lamentaba la tenista.

Entre otras cosas, la tenista no tiene control sobre los trofeos que ganó como tenista. "Los trofeos y mis cosas personales están en casa de sus padres" decía la extenista, a la vez que anunciaba sus planes de intentar recuperarlos.

Acusó a su expareja además de haberla "separado de mis amigos y de mi familia" y de llevar "una doble vida". De hecho, la única cosa positiva que la deportista podía destacar de este asunto es la reconciliación que se ha producido con su familia, con la que "sentía que podía contar".

Josep Santacana ha hecho declaraciones a la misma revista, en las que acusa a Arantxa Sánchez Vicario de restringir las visitas a sus hijos, a los que asegura haber visto sólo seis horas en cuatro visitas desde el trece de diciembre".