Este martes se emitió en Cuatro una nueva edición especial del programa Ven a cenar conmigo, en el que el anfitrión era el vidente Rappel, que recibía en su casa para cenar a la actriz Ana Obregón, al torero Víctor Janeiro y a la escritora Lucía Etxebarría.

Rappel comenzaba por explicar su enorme casa, que además de mucho espacio interior tiene una terraza de 1.500 metros cuadrados en los que hay hasta 22 olivos. "Yo tenía una casa frente al Retiro y la vendí muy bien y buscamos otra casa y vimos esta, que tiene terraza".

Como entrante el vidente les ofreció a sus comensales jamón y queso manchego con picos de pan que Ana Obregón no tuvo reparos en comer, al contrario de lo que le pasó en casa de Lucía Etxebarría, donde no probó bocado con la excusa de una gastroenteritis.

"Rafael, me encantaría fisgonear un poco tu casita, porque hay tantas cosas...", decía la actriz, pues el hogar de Rappel estaba lleno de objetos en cualquier rincón o espacio disponible y de entre todos, uno llamaba la atención a Víctor Janeiro, que se lo señalaba a sus compañeras.

"Cógelo tú, cógelo tú, Ana", invitaba la escritora tras descubrir la escultura de bronce de un pene de gran tamaño en una de las estanterías. "Es de un escultor muy importante", informaba Rappel mientras la actriz manipulaba la escultura con expresiones jocosas como "la meto aquí" o "la tienes un poco escondida". "Esto lo cuento en el pueblo y no se lo creen", decía Janeiro.

El menú de Rappel, que cocinó con ayuda de una asistenta, Aurora, consistió en rollitos de salmón marinados de entrante; pollo a la provenzal con flores de alcachofa y láminas de champiñón de plato principal y volcán de chocolate con dulce corazón interior, que básicamente eran peras al vino bañadas en chocolate.

El postre arrancó gemidos de placer a Ana Obregón, que no dudó en exagerar su reacción y en definirlas como "peras orgásmicas al chocolate". "Están de estrella Michelín", añadía Janeiro.

La más perjudicada esa noche fue Lucía Etxebarría, vegetariana, que aseguró: "no puedo comer salmón, ni pollo... me comeré las flores de alcachofa y los champiñones", se resignaba.