Enrique Castro Quini, con el Sporting
Enrique Castro Quini, con el Sporting REAL SPORTING DE GIJÓN

Enrique Castro 'Quini' ha fallecido este martes en Gijón después de sufrir un infarto cerca de su domicilio en la ciudad asturiana, donde dejó su legado tras formar parte del Sporting durante 12 temporadas que le valieron para convertirse en leyenda del equipo rojiblanco.

Fue en el Sporting donde Quini, conocido como el 'Brujo' por su magia, desarrolló la mayor parte de su carrera. Debutó con el conjunto sportinguista en 1968 pero tuvo su primera aventura futbolística en Tercera División, concretamente en el CD Ensidesa. Fue en las filas del club rojiblanco donde consiguió dos de los cinco trofeos Pichichi que conquistó a lo largo de su etapa futbolística.

En 1980 fichó por el FC Barcelona donde ganó en dos ocasiones la Copa del Rey (1981 y 1983) así como una Recopa de Europa en 1982 y una Supercopa de España en 1984. Volvió a ser el máximo goleador nacional en 1980, 1981 y 1982 dejando claro su gran idílio con el gol, uno de los referentes del fútbol español en los 80'.

Precisamente, en febrero de 1981 Quini vivió uno de los episodios más tristes de su vida al ser secuestrado, después de disputar un encuentro ante el Hércules, por unos individuos que le retuvieron en una casa en Zaragoza. Su éxito fue el gran reclamo de los malhechores.

Los secuestradores pidieron por su rescate 350 millones de pesetas. La policía española, en colaboración con la suiza, detuvo a uno de los sospechosos y 25 días después fue liberado tras la conmoción que había causado la noticia en la sociedad española.

REGRESO AL SPORTING EN 1987

En 1987 regresó al conjunto asturiano, convirtiéndose en su último equipo como profesional y en el que desempeñó después la función de delegado. Con la selección española disputó un total de 35 partidos, así como el Mundial de Argentina en 1978, la Eurocopa de Italia en 1980 y el de España en 1982.

En 2016 recibió la distinción de Hijo Adoptivo de la Villa de Gijón, tras la aprobación del galardón en el Pleno Extraordinario de Honores y Distinciones. En aquel entonces la alcaldesa, Carmen Moriyón (Foro), llegó a resaltar que era un hombre "bondadoso, sencillo, leal y discreto".

"En su personalidad no asoma resto alguno de vanidad o de ego y aunque su figura busque huir del huracán mediático y del calor de los focos, él jamás ha negado una foto, un autógrafo, o una sonrisa", destacó sobre el exfutbolista.

Quini, que también superó un cáncer en 2008, será siempre una de las grandes figuras del sportinguismo, un faro para los canteranos, un ejemplo para quienes quieran ser futbolista, un referente que seguirá siendo -pese a su adiós este martes- la gran bandera de la historia más que centenaria del Sporting de Gijón. El 'brujo' que siempre aparecía cuando menos lo esperabas.

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