Cullera premia a los pioneros del turismo
Cullera premia a los pioneros del turismo AYUNTAMIENTO DE CULLERA

La I Gala de Hostelería, organizada por la Asociación Empresarial de Hostelería de Cullera y su Comarca (AEHC) y la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia (FEHV), fue en la noche de este lunes el escenario para reconocer el papel de esos "visionarios" del potencial turístico del municipio, ha informado el ayuntamiento en un comunicado.

El presidente de los hosteleros cullerenses, Juan Femenía, ha destacado que se trata de "tres hombres que han hecho mucho para que Cullera haya podido convertirse en un destino de referencia" y ha añadido: "Sin su espíritu emprendedor y el de quienes les siguieron, no habríamos alcanzado las cotas de riqueza que el turismo ha traído a nuestro pueblo". "En su momento, arriesgaron con inversiones muy fuertes para la época, algo que debemos reconocerles", ha agregado.

Por su parte, el concejal de Turismo, Javier Cantos, ha hecho hincapié en la unión de los profesionales de la restauración, otro aspecto que marca esta nueva etapa para la hostelería.

HOTEL SICANIA

Sabater nació en Madrid, pero su familia era de Cullera. Se fue a vivir al municipio costero y con tan solo 24 años supo ver que el futuro estaba en el sector turístico. En 1957, en los terrenos del 'Tío Francisco', ubicados en el extremo norte de la bahía de Cullera, se abrió el Hotel Port Bahía. Tenía aproximadamente 14 habitaciones y sus primeros turistas eran principalmente franceses. Llegó un momento en el que se quedó pequeño, de modo que en 1959 promovió la construcción del actual Hotel Sicania, que se inauguró en 1960 y fue el primer gran hotel de Cullera.

Hacia 1963 se derribó el Port Bahía para ampliar las instalaciones del Hotel Sicania y el entonces alcalde de Benidorm, Pedro Zaragoza, fue uno de los huéspedes del hotel que se quedó enamorado de sus vistas.

La mayoría de sus clientes eran franceses e ingleses y el hotel contaba además con una discoteca, toda una novedad para la época. El homenajeado se desvinculó del negocio años después y entre 1963 y 1964 abrió la discoteca El Pulpo, en la zona del Faro. A este local acudieron famosos como Conchita Bautista, Los Pájaros Locos y Los Thompson. Este inquieto empresario emprendió después otros negocios fuera de Cullera, aunque siempre estuvo muy unido a la ciudad.

UN ALEMÁN TROTAMUNDOS

Por su parte, Eicker es de origen alemán y en 1959 viajó por Francia y España hasta Marruecos cuando, en una de sus paradas del viaje de vuelta, descubrió Cullera. Volvió en 1964, se compró un chalet en la citada playa y en 1966 un bloque de apartamentos. Fue ya en 1969 cuando decidió alquilar el restaurante La Pitera.

El restaurante ya existía pero bajo la nueva dirección del homenajeado supuso toda una novedad para la época porque fue el primero en ofrecer una amplia carta de platos europeos. Le fue tan bien el negocio que, al año siguiente, en 1970, decidió adquirirlo. La Pitera fue el primer restaurante de la provincia en servir el popular codillo y lo visitaron personajes como Lola Flores.

El edificio también funcionó como un apartahotel en el que la mayoría de sus clientes eran alemanes. En aquella época, Cullera era conocida como la playa de los alemanes y desde mayo hasta septiembre La Pitera se llenaba de turistas germanos que buscaban el sol y la playa. El negocio siempre fue sinónimo de hostelería de calidad y fue un referente en la ciudad hasta el año 2005, cuando Eicker se jubiló.

DE PARÍS A CULLERA

Remo Mosenta vivía en París, pero su mujer era originaria de Algemesí y acudían todos los años a veranear a Cullera. Él se dedicaba a vender fruta y verdura al por mayor en Francia, pero a principios de los años 60 supo ver todo el potencial turístico que tenía Cullera, así que en 1963 inició la construcción del apartahotel El Galeón, ubicado en la actual plaza Mongrell. La finca, de 11 plantas y con 94 apartamentos, fue de las primeras que se construyó en Cullera, ya que los huertos aún dominaban el paisaje de la ciudad.

El edificio se acabó de construir en 1965 y funcionó como un apartahotel. En sus bajos comerciales estaba la cafetería-restaurante El Galeón, un concepto de negocio de hostelería muy diferente a lo que se conocía en Cullera y que aportó mucho glamour. Era tradición ir a comer su popular cesta de patatas y, además, contaba con un gran scalextric de 40 m2 que reunía a aficionados a este juego.

La otra revolución fue la discoteca Cala Club, situada junto al restaurante y a la que venía gente de toda Valencia a bailar, incluso personajes tan conocidos como Nino Bravo, Alfredo Landa, Bruno Lomas y Betty Missiego.

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