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Esta posición ha sido defendida en el Parlamento Europeo, en presencia del vicepresidente de la Comisión Europea (CE) y responsable de Energía, Maros Sefcovic, en el transcurso del 'Diálogo de Alto Nivel sobre Financiación e Inversiones' de la Plataforma de Regiones Carboneras en Transición.

La máxima representante del Gobierno autonómico en este foro ha incidido en las especiales dificultades que tienen las cuencas carboníferas de la Comunidad para afrontar su reconversión socioeconómica.

Por ello, ha insistido en la necesidad de introducir factores de discriminación positiva que amplíen las posibilidades de concesión de incentivos en estas zonas y fondos estructurales específicos que aseguren que ningún territorio se queda atrás en este proceso.

La segunda jornada de trabajo de la llamada Coal Regions in Transition Platform -la iniciativa impulsada por el órgano ejecutivo comunitario para avanzar con equidad hacia un nuevo modelo energético- ha abordado en su sesión vespertina la política de incentivos y las perspectivas de futuro que se abren en las regiones europeas donde la minería del carbón sigue considerándose un motor económico.

El debate ha sido moderado por el director general de Energía de la Comisión Europea, Dominique Ristori, y en él han tomado la palabra representantes de dos de las cuatro autonomías españolas que se han adherido a la plataforma -Castilla y León y Asturias-; responsables de asociaciones vinculadas a este sector -como IndustriAll Europe, Euracoal y Eurelectric-; de la Dirección General de Política Regional y Urbana de la UE, y de instituciones financieras como el Banco Mundial o el Mecanismo Financiero del Espacio Económico Europeo.

Durante su intervención, Pilar del Olmo ha trazado una radiografía de los 83 municipios de la Comunidad donde tradicionalmente se ha concentrado la actividad extractiva, que se ubican en las provincias de León y Palencia, ocupan 8.700 kilómetros cuadrados de extensión y agrupan a más de 110.000 habitantes, alrededor del 4,5 por ciento de la población de Castilla y León.

Enclavados en zonas rurales y de difícil orografía, presentan una baja densidad demográfica -doce habitantes por kilómetro cuadrado frente a 26 de la media autonómica- y una elevada dispersión -44 de los 83 municipios tienen menos de 500 vecinos-. En la última década han perdido el once por ciento de su población -cuando en la Comunidad esa disminución ha sido del 1,5 por ciento- como consecuencia del envejecimiento y, fundamentalmente, de un saldo migratorio negativo.

REESTRUCTURACIÓN "BRUSCA"

Este declive en las cuencas se deriva de un "brusco proceso" de reestructuración económica. Cabe recordar que desde la Decisión 2010/787/UE, que sólo permite la supervivencia de la minería competitiva a partir de 2019, la Comunidad ha pasado de contar con más de 17 explotaciones activas que generaban 2.000 puestos de trabajo directos, a cuatro minas que emplean en la actualidad a menos de 400 personas. A ello hay que sumar los efectos negativos que aún sigue teniendo esta acusada reducción de la actividad extractiva sobre las plantas tradicionales de generación eléctrica de carbón.

La consejera ha explicado que, ante esta situación, el Gobierno de Castilla y León ha puesto en marcha el Plan de Dinamización Económica de los Municipios Mineros, aprobado por el Parlamento autonómico con una amplia mayoría. La iniciativa trata de incrementar y diversificar la actividad económica en estas zonas, promoviendo la reconversión de un tejido productivo muy especializado en torno al monocultivo del carbón; de impulsar la inversión en I+D y atraer nuevas inversiones, y de facilitar la recualificación del capital humano.

Pilar del Olmo ha hecho hincapié en que este "esfuerzo" se está realizando mayoritariamente con recursos propios de la Comunidad. Pese a que Castilla y León recibe Fondos Estructurales de la UE, su clasificación como 'Región Más Desarrollada' "limita las posibilidades de conceder incentivos a áreas particularmente desfavorecidas", como son los municipios mineros, donde sería más necesario intensificar los estímulos a la inversión privada y la generación de empleo.

Por estos motivos, la titular de Economía y Hacienda de la Junta ha defendido esta tarde ante responsables de las principales instituciones comunitarias que la Unión Europea debe reconocer las características diferenciales de estos 83 municipios carboníferos de Castilla y León y establecer una discriminación positiva en la asignación de fondos a esas zonas.

Se trata de modificar el mapa de concesión de ayudas regionales a la inversión, que determina los importes máximos o intensidades de ayuda que pueden otorgarse a las empresas, y de simplificar sus requisitos. El objetivo es que Europa autorice incentivos a grandes compañías, dando cobertura a una amplia gama de sectores -entre los que se incluyan la energía, la agricultura, la ganadería o la industria-, que puedan ejercer un efecto tractor sobre estas economías locales y promover su revitalización.

La consejera ha reclamado que la problemática de estas zonas se aborde "con carácter inmediato y desde un enfoque integral". En el actual marco 2014-2020, Europa "debe acometer una reprogramación de fondos e invertir en las áreas mineras donde ha finalizado la explotación del carbón, mientras que para el próximo periodo, que se inicia en 2021, es preciso habilitar recursos dirigidos a las regiones en transición", según ha sostenido.

Para finalizar, Pilar del Olmo ha insistido en que la apuesta de Castilla y León por la supervivencia del carbón competitivo "es coherente y compatible con el desarrollo de las energías renovables". Prueba de ello es que la Comunidad "es la más avanzada de España en el despliegue de estas fuentes limpias", con 5.600 megavatios de eólica, 4.500 de hidroeléctrica y 500 de fotovoltaica, y genera una cuarta parte de toda la electricidad renovable que se produce en el país.

La segunda de las dos jornadas de trabajo que celebra la Plataforma de Regiones Carboneras en Transición en Bruselas ha abordado también, en la mañana de este martes, la constitución del grupo de trabajo dedicado a 'La eco-innovación y las tecnologías avanzadas de carbón'. En este foro se ha debatido sobre las posibilidades de actividad económica que ofrece la transición hacia una energía más limpia, de la mano de procesos como la incorporación a las centrales térmicas de sistemas de captura, almacenamiento y reutilización de CO2.

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