Según han informado fuentes de la Consejería a Europa Press, la carretera permanecerá de momento cerrada al tráfico como medida de seguridad, aunque la previsión es abrirla antes de que concluyan las obras de retirada del argayo, cuyo inicio está previsto para dentro de un mes y que tienen un plazo estimado de dos a tres semanas.

Dado que el desprendimiento es de rocas y de tierra, la solución por la que ha optado Obras Públicas incluye dos técnicas, una, bulonar, es decir, emplear bulones para adherir las rocas y reforzarlas; y otra, de hidrosembrado, para sembrar semillas y fertilizarlas, de modo que las plantas sujeten el terreno y éste no se desplace.

La Consejería comenzará mañana la tramitación para adjudicar esta actuación, cuyos trabajos podrían comenzar a primeros del próximo mes de abril y que se prolongarán durante dos o tres semanas.

La previsión es que las obras concluyan a finales de abril, si bien la intención de Obras Públicas es abrir la carretera "antes", aunque "no hay plazos" todavía al respecto.

ARGAYO

El argayo se produjo el pasado martes 20 de febrero a la altura del kilómetro 2 de la CA-137, cuyo cierre se ha debido, no a que la vía haya quedo cubierta, sino a un deslizamiento de tierra. La limpieza de rocas y tierra comenzó tres días después, el viernes 23.

Este hecho, unido a la lluvias caídas en los últimos días, llevaron a tomar la decisión de cerrar la carretera mientras se realizaba un estudio geotécnico para evaluar la dimensión del deslizamiento, que ha dado como resultado la solución de las dos técnicas citadas.

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