Iman y el Corán
Iman, 25 años, con su hijo Ahmed y su hija Aishia en el campo de refugiados de Nizip, Turquía (4 de diciembre de 2012). Tras meses de conflicto, Iman decidió huir a Idlib (Siria) al oír hablar de casos de acoso sexual a mujeres en Alepo. Poco después de su llegada, Idlib fue atacado e Iman perdió a cinco miembros de su familia, quedando destruida la casa donde se refugiaban. Entonces huyó a la ciudad turca de Nizip. Lo más importante que Iman se llevó es el Corán que sujeta en esta fotografía. El Corán le inspira sensación de protección. "Cuando lo tengo conmigo, estoy conectada con Dios", explica. Brian Sokol / ACNUR

Muchas mujeres han sido víctimas de explotación sexual en Siria por parte de trabajadores que prestan ayuda en nombre de organizaciones benéficas, revela este martes la BBC. De acuerdo con relatos de trabajadores humanitarios, estas personas intercambiaban alimentos a cambio de favores sexuales. Una situación que continúa produciéndose en el sur de Siria a pesar de que hace tres años se hicieron advertencias, agrega la emisora.

Esos trabajadores han relatado que la explotación está tan extendida que algunas mujeres sirias se niegan a acudir a los centros de distribución de alimentos porque la gente asumiría que se han ofrecido a cambio de la ayuda que llevan a casa. Un empleado humanitario ha revelado que algunas agencias incluso han llegado a ignorar la situación porque el uso de terceras partes o de funcionarios locales era la única manera de conseguir que la ayuda pudiera llegar a los lugares más peligrosos de Siria.

La emisora británica indica que el Fondo de Población de la ONU (FPNU) realizó el año pasado un análisis sobre la violencia de género en la región llamado Voces de Siria 2018 y concluyó que la ayuda humanitaria se estaba intercambiando por relaciones sexuales en algunas zonas del país. Para poder recibir alimentos, algunas mujeres se casaron con funcionarios por un corto periodo de tiempo y realizaron "servicios sexuales". Además, algunos distribuidores pedían los números de teléfono a mujeres y niñas y las llevaban a casa para obtener "algo a cambio". Según ese informe, viudas y divorciadas eran consideradas las más vulnerables a sufrir este tipo de explotación sexual.

La BBC dice que esta explotación fue denunciada por primera vez hace tres años y cita el relato de Danielle Spencer, asesora humanitaria que trabajó para una entidad benéfica, que dijo haber escuchado estos casos de un grupo de mujeres sirias en un campo de refugiados en Jordania en marzo de 2015. Al parecer, hombres de ayuntamientos locales en áreas como Dara'a y Quneitra les ofrecían ayuda a cambio de relaciones sexuales. "Estaban reteniendo la ayuda que había sido entregada y después usaban a estas mujeres para tener relaciones sexuales ", dijo Spencer.

"Mujeres y niñas necesitan ser protegidas cuando están tratando de recibir alimentos, jabón y artículos básicos para vivir. Lo último que quieres es un hombre, en el que supones que puedes confiar para recibir ayuda, te pida tener relaciones sexuales con él", agregó.

En junio de 2015, el Comité Internacional de Rescate hizo un sondeo entre 190 mujeres y niñas en Dara'a y Quneitra. Los resultados indicaron que cerca de un 40% había revelado situaciones de violencia sexual cuando accedió a la ayuda humanitaria. Ese sondeo, indica la BBC, fue presentado en una reunión de las agencias internacionales y de las Naciones Unidas organizada por el FPNU en Jordania el 15 de julio de 2015. Como resultado de ese encuentro, algunas organizaciones humanitarias decidieron fortalecer sus procedimientos.