La Audiencia Provincial de Cantabria ha confirmado la condena de un año y medio de cárcel que el Juzgado de lo Penal nº 4 de Santander impuso en 2016 a O.M.R.C., exalcalde pedáneo de Olea, por un delito de insolvencia punible, tras deshacerse desde la cárcel de una motocicleta Harley Davidson que le fue embargada para intentar eludir el pago de la indemnización al hombre al que intentó asesinar en el año 2008.

De esta forma, suma otro año y medio a los 13 años de prisión que la Audiencia Provincial le impuso en marzo de 2011 por intentar asesinar a un amigo de su excompañera sentimental por el que sentía celos, al que golpeó en la cabeza con una barra metálica, causándole múltiples lesiones y heridas que le dejaron en situación de invalidez permanente.

La sentencia por tentativa de asesinato, que fue firme en el año 2012, le condenaba a indemnizar a la víctima con 350.000 euros. El juzgado de instrucción le impuso en 2009 una fianza de 195.000 euros que no prestó, por lo que ordenó el embargo cautelar de su moto, valorada en 9.000 euros, como garantía de la responsabilidad civil a la que tuviera que hacer frente.

La sentencia del Juzgado de lo Penal ahora confirmada, que también le impone a una multa de 2.520 euros, relata que en agosto de 2011, pocos meses después de ser condenado por intento de asesinato, encargó desde la cárcel a alguna persona de su confianza que levantara el precinto de la moto y se la entregara a una empresa especializada para su destrucción y baja en Tráfico, por lo que no se pudo celebrar la subasta judicial del vehículo.

Pese a que en el juicio reconoció que "la mandé llevar al desguace", el acusado recurrió en apelación la sentencia. La Audiencia desestima íntegramente su recurso porque considera "evidente que tenía plena conciencia de que con la destrucción de una moto de alta gama en buen estado, podía dificultar, y de hecho así fue, la satisfacción de la posible responsabilidad civil".

La sentencia, consultada por Europa Press, señala que "resulta del todo inverosímil" que no tuvo conocimiento del embargo de la moto, como sostiene en su recurso, puesto que el precinto se practicó en presencia de su hermano y depositario; el propietario de la nave donde quedó la moto es su primo; y el dueño del desguace su amigo.

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