Los jóvenes están en buen estado de salud y tuvieron que pasar la noche en una cueva tras descender por el barranco y no poder salir ni ser rescatados ante las inclemencias meteorológicas derivadas del paso de una borrasca por el archipiélago.

Un pastor de la zona les dio cobijo y comida durante la noche y admitió que los excursionistas pasaron un "riesgo terrible" al bajar el barranco en una jornada donde la isla se encontraba en alerta máxima por lluvias.