Arantxa Sánchez Vicario
Imagen de archivo de 2012 de la extenista Arantxa Sánchez Vicario. Alberto Estévez / EFE

La situación de la extenista Arantxa Sánchez Vicario ha ido a peor desde que el pasado mes de enero su marido, Josep Santacana, le pidió el divorcio y se llevó consigo los bienes de valor, tal y como publicaron diversos medios.

A ello se suman sus problemas económicos: el Banco de Luxemburgo ha pedido al juez que ordene su ingreso en prisión en el marco de la querella presentada en 2016 contra ella y Josep Santacana por la que le exige el pago de una deuda de 7,5 millones de euros. El Banco se querelló contra la pareja después de intentar sin éxito, desde el año 2010, cobrar las cantidades con que avaló a la tenista para pagar una multa de 5,2 millones de euros por fraude a Hacienda.

Según publicaba este sábado la periodista María Eugenia Yagüe en LOC, la extenista ha vuelto a refugiarse en su madre y sus hermanos tras haberse alejado de ellos desde que se casó en 2008 con el empresario, a quien su familia no veía con buenos ojos.

El primero en acogerla a ella y a sus dos hijos ha sido su hermano Emilio —según LOC, que cita a fuentes de la familia—, propietario de una escuela de tenis en Naples (Florida), a 200 kilómetros de Miami, donde residía hasta ahora Arantxa Sánchez Vicario y sus dos hijos.

Según la familia de la extenista, la relación entre Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santana terminó en las pasadas navidades, aunque la crisis venía de lejos: "Pep llevaba dos años con otra mujer y mucha gente lo ha visto en Barcelona en un superyate, en Florida y en Madrid con ella, mientras Arantxa cuidaba de los niños en Miami".