David DeMaría
David DeMaría, en la entrevista JORGE PARÍS

El gaditano, ya con más de 40 años, cumple 20 de carrera musical. Y no solo eso: publica David DeMaría su primer libro, el poemario Navegantes en un barco de papel (Martínez Roca).

Celebrará su aniversario en la música con un recopilatorio, en el que ha dado alguna que otra vuelta a las canciones para no sentir que se repite.

¿Por qué ahora el poemario Navegantes en un barco de papel (Martínez Roca)?, ¿qué le ha hecho salir de la canción?
Era un reto que llevaba sobre la mesa desde 2005. Todos querían que hiciera un libro. Fui honesto y dije que no, pero la paternidad me dio la fuerza. Estar todo el día cambiando pañales...

¿Entre cambio y cambio de pañal le iban saliendo los poemas?
Todo surgió con una conversación imaginaria con mi hijo. Respondía a preguntas que me imaginaba que me hacía. Eso me dio la fuerza y la valentía.

¿Y qué es lo que más le importa que le llegue a su hijo?
Me gustaría que le sirviera a mi hijo como señales, sin alterar lo que él decida hacer con su vida. Sobre todo que no se deje llevar por las apariencias y que sea libre, y que sepa que la vida no es tan de color de rosa. Mostrarle la crudeza de las cosas. Creo que las nuevas generaciones están faltas de ciertos códigos.

¿Cuáles?
Pues, por ejemplo, que sepan que si vas a 160 por la carretera te la puedes pegar en una curva. No teníamos tecnología y eso nos hizo diferentes.

Cuando se lee, ¿qué siente? Porque no tiene nada que ver con escucharse...
A veces pienso que me he desnudado demasiado.

¿Qué ha encontrado al escribir a su hijo de aquel joven que estudiaba para ser electricista?
Mucho. Porque he tenido que recuperar mis cuadernos de entonces para encontrar poemas y he recordado lo inocente que yo era entonces.

¿Lo sigue siendo?
Sí, siempre he sido muy inocente. He conocido a tanta gente astuta y lista que me doy cuenta de lo inocente que era yo, y de que mis sueños no eran tan ambiciosos.

¿Con qué soñaba?
Con aprender a respetar el respeto y ser un buen hombre. Cuando te crías con un padre que es bombero te cambia la filosofía de la vida. Y creo que he conseguido surfear las olas de no perder la humanidad, que no me pueda el egoísmo y ser capaz de aprender a buscar momentos felices siendo conscientes de lo que tenemos.

Sí, porque felicidad total...
Es un mito. Hay que buscar momentos felices: «vamos a hacer un arroz con colegas el sábado», y ya está: ya tienes momento feliz.

¿Cuesta mucho llegar a ese concepto?
Sí, tropezamos todo el camino con piedras hasta que nos damos cuenta.

¿Los mejores momentos de estos 20 años de carrera musical?
Mi local de ensayo con goteras con mi grupete de amigos aprendiendo a tocar. El inicio, cuando mi padre quería que fuera abogado, médico, o bombero.

¿Eso tenía claro que no lo sería?
Bombero igual sí, pero el resto, no. Desde adolescente quería ser músico. Hace 20 años me dicen que me voy a ver donde estoy, me ponen un papel y lo hubiera firmado. Me siento en calma y con el orgullo de haber estado ala altura de mi reto.

¿Qué paso que haya dado le diría a la gente que no diera?
¿Quién soy yo para dar un consejo si los busco? Lo digo en uno de los poemas.

También dice que no tiene el don de la paciencia, ¿es así o era porque rimaba?
Sí, soy inquieto y nervioso. Nadie somos ejemplo.

¿Impulsivo también?
Sí, pero gracias a ser impulsivo hice cosas que no me habría atrevido. Pero la madurez mola.

Algo bueno habrá que buscarle a la edad.
Sí, totalmente, que no todo sean canas y arrugas.

Pues ahí ustedes ganan, porque esta sociedad a la que no perdona es a la mujer.
La sociedad ya es más feminista. Hay hombres sensibles como yo. Mi madre siempre me ha dicho que yo jamás levanté la mano a mi hermana ni por un juguete. En esta lucha de la igualdades yo soy motor y bujía, y hay que pensar que no todos somos iguales. Algunos somos distintos.

¿Y como padre?
Sentí por primera vez que el ego se me quedaba abajo. Es que hasta te duele respirar cuando eres padre.

¿Y se le ha caído algún mito?
Desde el embarazo estaba enamorado de mi hijo. Pero sí que hay un mito y es el de que es lo más grande parir. Yo no olvidaré esa noche de parto de mi mujer. Os admiro y os envidio porque me encantaría poder parir.

Pues todo suyo...
Eso es de la naturaleza, ¿no? O del mitificado ser de Dios, que se le olvidó darnos eso.

¿La mejor enseñanza de su padre?
Cuando sentí que era mi mejor amigo. Eso quiero que sienta mi hijo, no que me vea como un impositor. Me dieron una crianza muy moderna y eso que eran los 70. Decidí hacer FP en vez de BUP y no dijeron nada; decidí tocar y volver de madrugada y lo respetaron. Mi madre se embarazó con 17 y con 20 tenía dos hijos. Es un referente para mí y un gran ejemplo.

Ahora que va a sacar disco recopilatorio: ¿alguna canción que haya dicho: estoy harto de esta?
Pero luego llega la compañía y dice: «tienes que meterla». A pesar de haber hecho muchas ñoñerías, estoy muy orgullo de lo que he hecho y de no haber aceptado algunas cosas.

Aute una vez me dijo: "estoy harto de cantar Al Alba..."
Y yo el Preciosa mía, por eso le he dado la vuelta, y he invitado a Sergio Dalma a que la cante. Y así no me embota ni empalaga.