Vista de Barcelona.
Una vista de Barcelona. EUROPA PRESS

El gobierno de Ada Colau en Barcelona empezará entre este mes y el que viene en la Colònia Santiveri de la Zona Franca las primeras transformaciones urbanísticas en la ciudad con "perspectiva de género", es decir, pensadas para cubrir las necesidades de las mujeres y a partir de las recomendaciones que ellas mismas hacen. El objetivo es, sobre todo, mejorar su percepción de seguridad, pero también su movilidad, pues el Ayuntamiento considera que hay que tener en cuenta que a menudo transportan carritos de bebé o de la compra por la calle, ya que lamentablemente todavía se encargan más que los hombres del cuidado de los niños y de las tareas domésticas. Reforzar la iluminación o aumentar la accesibilidad son algunas de las medidas que el Consistorio impulsa para adaptar la vía pública al género femenino.

Esther Pérez, consellera de distrito de Sants-Montjuïc, donde está situada la Colònia Santiveri, apunta que aunque este tipo de actuaciones urbanísticas benefician "a la ciudadanía en general", y no solo a las mujeres, se distinguen de las demás en que se llevan a cabo para cubrir carencias que ellas señalan y que sin embargo, "los hombres no ven". Explica que para detectarlas, el Ayuntamiento organiza marchas exploratorias con vecinas, técnicos municipales y expertos y que "pese a que los varones están cada vez más sensibilizados, hay detalles" en los que solo reparan las féminas. La idea es aplicar su sensibilidad a un urbanismo históricamente dirigido desde el punto de vista masculino.

Las obras que se llevarán a cabo en la Colònia Santiveri, que costarán 3,3 millones de euros y que está previsto que terminen antes de que acabe el año, parten de las recomendaciones que las mujeres hicieron en una de estas marchas exploratorias. "Se trata de una zona muy deteriorada a desarrollar por promotores privados, pero pensamos que pese a que no teníamos la obligación legal de invertir, sí teníamos la obligación moral", explica Pérez.

El proyecto contempla, por un lado, reformar el paseo de la Mare de Déu del Port entre las calles Cisell y Motors, una vía junto al cementerio de Montjuïc, zona de prostitución y consumo de drogas. Las actuaciones consistirán, sobre todo, en arreglar la acera, en muchos tramos sin pavimentar, así como en mejorar la iluminación y plantar una vegetación menos tupida, medidas, estas últimas, dirigidas a mejorar la visibilidad y por lo tanto, la percepción de seguridad.

Por otro lado, Torres de Marina y Gabriel Miró se convertirán en vías de plataforma única y en la calle Motors, desde Encuny a Mare de Déu del Port, se usarán los patios de una empresa y un restaurante para ampliar tres metros los bordillos.

También se rehabilitará la acera de Encuny, vía que pasará a tener un solo sentido de circulación en vez de dos, así como una plaza cercana a su confluencia con Motors, a la que se incorporará un mobiliario que no invite a quedarse a dormir por las noches.

Todas estas actuaciones se sumarán apunta Pérez, a otras dos que no requerían obras y que ya se han llevado a cabo. Una ha consistido en podar unos matorrales de la entrada de un parking de la calle Encuny. "Antes tenías miedo de que pudiera haber alguien escondido detrás", dice. La otra medida ha sido situar la parada de origen y final de la nueva línea de bus V-5 cerca de la colonia, frente al IES Montjuïc.

Tras incorporar la perspectiva de género en Santiveri, el Consistorio tiene previsto extenderla a otros espacios de la ciudad pendientes de transformación, como por ejemplo la avenida Meridiana, las futuras supermanzanas de Horta y Sant Antoni o el polígono industrial del Bon Pastor y Torrent de l'Estadella.

A favor de la perspectiva de género

La directora general de la Fundació Surt, Sara Vilardell, apunta que el urbanismo con perspectiva de género es necesario porque este siempre ha respondido a las "necesidades de los hombres". Y Sara Ortiz, socióloga urbanista de la cooperativa Col·lectiu Punt 6 añade: "Se hace pensando en el trabajo remunerado y no en el doméstico y de cuidado de personas".

Ortiz cuenta también que realizaron "un proyecto de investigación con mujeres que trabajan de noche en el área metropolitana de Barcelona y que este mostró que sus mayores problemas eran "la percepción de inseguridad y la movilidad". La cooperativa de la que forma parte colabora con el Ayuntamiento de Barcelona en diversos proyectos relacionados con el urbanismo con perspectiva de género.

Se extienden los buses contra el acoso machista

Los servicios de bus nocturno de la AMB y Tarragona han empezado a permitir bajar entre dos paradas, para que las mujeres puedan apearse más cerca de su destino y estén más protegidas del acoso machista. En otros lugares de Catalunya, como Terrassa, Sabadell o Barcelona, se está estudiando implantar también esta medida.

La regidora de Feminismes de la capital catalana, Laura Pérez, la califica de "positiva" y señala que se deberá consensuar con TMB.

Por su parte, Surt y Col·lectiu Punt 6 también la defienden. Ortiz, socióloga urbanista de esta última, dice que la medida "puede ayudar a solucionar el problema" del acoso, pero que también hay "una parte social que hay que trabajar". En el mismo sentido, Vilardell señala que es necesario "mucho más trabajo de sensibilización".

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