Concentración de los vendedores del Charco de la Pava
Concentración de los vendedores del Charco de la Pava EUROPA PRESS

El colectivo de vendedores que cada domingo instalaba sus puestos en el Charco de la Pava ha celebrado este viernes una concentración de protesta ante el Ayuntamiento de Sevilla, que impide la celebración de dicho mercadillo desde el pasado mes de octubre al no mediar autorización, en demanda de que el rastro sea restituido a través de su regulación específica.

En concreto, fue a mediados del pasado mes de octubre cuando el Ayuntamiento de Sevilla impidió la celebración del tradicional rastro o mercadillo que cada domingo se venía celebrando en las explanadas del Charco de la Pava próximas al entorno de Torretriana.

Para ello, el Ayuntamiento esgrimía que se trataba de una actividad comercial no autorizada que había derivado incluso en la venta de objetos robados. Al respecto, precisaba el Ayuntamiento que en los meses previos a la mencionada intervención, habían sido decomisados más de 200 artículos robados o falsificados.

Además, agregaba el Consistorio que en el citado mercadillo habían proliferado los puestos de alimentación sin control administrativo ni sanitario, sucedían frecuentes episodios de alteración del orden público y comportamientos incívicos, mediaban constantes "quejas ciudadanas" y la actividad implicaba un problema de limpieza a cuenta de los residuos abandonados por los vendedores.

No onstante, defendía el Ayuntamiento que aquellos vendedores del Charco de la Pava que contasen con toda su documentación en regla para ejercer actividades de venta podrían desarrollar su trabajo en alguno de los mercadillos autorizados de la ciudad, de acuerdo con la ordenanza municipal.

Desde entonces hasta ahora, según ha recordado a Europa Press Juan Ceres, secretario de la asociación que reúne a los vendedores del Charco de la Pava, "han pasado más de cuatro meses" y el colectivo de comerciantes afronta una "situación" límite, ya que la mayoría de estas personas son jubilados o desempleados y cuentan con pocos ingresos. "Nos han puesto de ladrones y de maleantes. Dice el Ayuntamiento que somos gentuza, pero nosotros no estábamos en el Charco de la Pava por la cara, sino que estábamos autorizados por la Gerencia de Urbanismo y cada uno tenía su tarjeta", ha defendido Juan Ceres.

"QUEREMOS UN RASTRO REGULADO"

En ese sentido, ha asegurado que las ventas de productos robados o falsificados se reducían a "dos o tres personas" y las incidencias señaladas por el Ayuntamiento corresponderían a vendedores ajenos al colectivo y que se instalaban "en los aledaños" del mercadillo, extremo que según Ceres había denunciado la propia asociación.

"Queremos un rastro regulado", ha reclamado el secretario de la asociación, que según expone suma 535 vendedores. Al respecto, Ceres ha expuesto que actualmente, la posición del Ayuntamiento hispalense sería contraria a la restitución del mercadillo del Charco de la Pava pese a las diferentes voces que abogan por su reordenación y regulación.

Del mismo modo, ha manifestado que la mayoría de vendedores comienza a pensar que "el conflicto" reside en que con la entrada en servicio de la Torre Sevilla y su nuevo y moderno centro comercial, el cercano rastro del Charco de la Pava "daría mala imagen". "Nosotros hemos ofrecido trasladar los puestos a la zona del Charco de la Pava próxima al apeadero ferroviario de la Cartuja", ha indicado.

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