Según ha explicado la Policía Nacional en una nota, la investigación se inició tras recabar datos sobre la existencia de un punto negro de venta de sustancias estupefacientes, concretamente de rebujito -mezcla de cocaína y heroína-, por parte de una mujer en la calle Diego Arias en Cádiz.

La investigada, que cuenta con varios antecedentes por tráfico de drogas, deambulaba por las inmediaciones del Hospital de San Rafael, donde llevaba a cabo los contactos con numerosos toxicómanos a cualquier hora del día en busca de sus dosis diaria.

Así, en una de las vigilancias realizadas, los agentes localizaron a la investigada sentada en los escalones de entrada al centro sanitario, observando que había contactado con otro toxicómano que llevaba en sus manos dos billetes de cinco euros con la intención de comprar droga, por lo que se procedió a la identificación de ambas personas.

En el registro realizado sobre las pertenencias que portaba la mujer se encontraron en el interior de su bolso un estuche de gafas en el que guardaba un total de 39 envoltorios de rebujito, preparados para su inmediata distribución, así como 8,220 gramos de marihuana, una pequeña cantidad de hachís, una hoja con anotaciones contables y nombres de compradores y utensilios para la manipulación de las sustancias estupefacientes.

Igualmente, le intervinieron varias prendas de ropa y diversos artículos de bisutería presuntamente hurtadas en distintos establecimientos comerciales, con un valor total de 97,88 euros, así como unos alicates de los utilizados habitualmente para quitar las placas de seguridad de las prendas.

Posteriormente en dependencias policiales, los agentes intervinieron otros dos envoltorios de rebujito que ocultaba en el interior del sujetador, denominadas papelas de señuelo, que son las que habitualmente entregan ante una identificación policial con el fin de ocultar el resto de envoltorios que guardan.

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