La Sala ha considerado probado que sobre las 04.30 horas del 12 de junio de 2016, el hombre, con intención de satisfacer sus deseos sexuales, entró en el cuarto de su suegra, con quien convivía en domicilio conyugal junto a su esposa e hija de la víctima.

De esta manera, aprovechando la indefensión de la mujer -que por su enfermedad es totalmente dependiente de terceras personas para las actividades básicas del día a día- le bajó los pantalones y consumó el abuso sexual, siendo sorprendido en ese momento por su esposa.

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