Sala de vistas de la Audiencia de Valladolid.
Sala de vistas de la Audiencia de Valladolid. EUROPA PRESS

Aunque la acusada, A.E.J.B, se enfrentaba a una pena de cinco años de cárcel y el pago de una multa de 3.000 euros, finalmente el juicio no ha llegado a celebrarse debido al acuerdo alcanzado con el fiscal para que la pena finalmente impuesta quedara rebajada a un año y medio de privación de libertad y al abono de una sanción pecuniaria de 1.000 euros, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Los hechos, que han sido reconocidos por la ya condenada, se remontan al día 14 de febrero de 2017, cuando, sobre las 18.45 horas, fue sorprendida en la esquina de la calle Arqueros del Moral, en Pedrajas de San Esteban, en el momento en que se acercaba a un cliente e introdujo su mano en el bolso con la intención de realizarle la entrega de un envoltorio de plástico.

Al verse sorprendida, la traficante trató de huir pero los agentes de la Guardia Civil interceptaron tanto a ella como su supuesto comprador.

En un primer cacheo, los agentes le ocuparon en el bolso ocho envoltorios de plástico de diferentes tamaños, atados con el característico alambre de color verde, que en un análisis posterior dieron positivo en cocaína, concretamente con un peso de 3,52 gramos netos, así como tres cigarrillos que también contenían dicha sustancia y marihuana.

En un registro practicado más tarde en su domicilio, sito en Íscar, la Guardia Civil halló, dentro de un armario, la cantidad de 13,54 gramos cocaína en forma de roca, 18 envoltorios de Ketamina con un peso de 8,48 gramos, un trozo de resina de hachís con un peso de 7,42 gramos, una bascula de precisión, bolsas de plástico y 35 billetes de 50 euros.

La totalidad de la droga habría alcanzado en el mercado ilícito un valor de 1.061 euros.

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