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Juicio EUROPA PRESS

Así lo ha indicado en primer lugar el jefe de servicio de la Policía Local que estaba de guardia la noche del 3 de julio de 2015, quien ha destacado que su patrulla llegó por un aviso de atropello y allí pudieron comprobar que "no había señal de frenada ni antes ni después, lo que indica que no hubo intención de frenar por lo que no fue un accidente", además de que, ha agregado, "el vehículo iba a gran velocidad por la distancia de los restos desde la zona del impacto".

Este agente, que participó en la primera toma de declaraciones y en la reconstrucción de los hechos, ha narrado también que los acusados tuvieron "que dar un volantazo" para atropellar a las víctimas porque adelantaron a otro vehículo que estaba haciendo un ceda el paso.

Asimismo, todos los agentes que hablaron con las víctimas -ese día y los posteriores, así como con el testigo que persiguió a los acusados hasta que los perdió por su gran velocidad y por ir en dirección prohibida-, han ratificado los testimonios que los mismos hicieron durante la primera sesión del juicio, sobre que se produjo un altercado previo porque los heridos no quisieron ayudar a los acusados a empujar el coche y que estos se marcharon para volver al poco tiempo, provocar el atropello y huir a "gran velocidad" saltándose las normas de circulación.

ATAQUE PREVIO CON UNA LLAVE DE CAMBIAR RUEDAS

Uno de los agentes de la Guardia Civil ha ratificado también el ataque previo de J.R.T.R. a G.B. con una llave de cambiar las ruedas que posteriormente se encontró en el vehículo, en la puerta del acompañante, ya que "tenía una rotura y dejó una marca hexagonal abierta en el hombro de la víctima que coincide".

Por otra parte, y tras aclarar que los acusados se presentaron voluntariamente al día siguiente, ha indicado que la Policía Local encontró el coche en el polígono del Bombo tapado con una lona y que, al ver que coincidía con el color y marca descrito por los testigos, se destapó y comprobaron que, además de que el capó aún estaba caliente, tenía tres impactos en el parabrisas.

Este mismo agente de la Benemérita ha señalado que, cuando entrevistó al cirujano que atendió a la víctima más grave -que salió disparada varios metros- le dijo que había sido afortunado porque se había roto dos costillas y el esternón, que protegen zonas vitales como el corazón y los pulmones.

LESIONES PREVIAS

Sin embargo, un perito propuesto por la defensa, ha tratado de demostrar que las lesiones por las que uno de los atropellados, M.C.B., ingresó en el Hospital General de Tomelloso eran previas a los hechos, apuntando en este sentido a "contradicciones" entre los informes del médico de la UVI móvil que acudió al lugar de los hechos, el cirujano que trató al paciente y el cirujano torácico de Albacete con el que se consultó desde Tomelloso.

Sin embargo, a preguntas del Ministerio Fiscal el perito ha reconocido que en ningún momento vio a la víctima y que sólo se había basado para hacer su peritaje en los informes facilitados por la defensa y "en el informe de la Policía Local que probablemente esté mal redactado, pero que si es como aparece no se habrían producido esas lesiones tan leves por un coche a gran velocidad".

Finalmente, el médico -que ha insistido en desmentir que el atropello produjera a M.C.B. las heridas que indican en sendos informes dos médicos forenses y el médico que firmó el alta-, ha señalado que las fotos de su informe no se correspondían con la víctima sino que eran genéricas y que no pidió el historial clínico de la víctima para ver si existía esa lesión previa de la que hablaba.

Precisamente el médico de cabecera de la citada víctima desde hace una década ha reconocido que la fractura de dos costillas y el esternón sí se produjeron ese día y que tardaron 63 días en mejorar, que fue cuando se le dio el alta con la condición de que no podría aún hacer esfuerzos.

"POBRES JÓVENES QUE TUVIERON UN ACCIDENTE"

Por su parte, la familia de los dos jóvenes acusados del atropello de tres hombres en Tomelloso en 2015 ha insistido en defender la inocencia de R.G.R. y J.R.T.R. y han achacado el atropello a un golpe de mala suerte ya que, afirman, "son unos pobres jóvenes que tuvieron un accidente" tras haber bebido.

Así lo ha señalado a los medios de comunicación el hermano de J.R.T.R. y primo de R.G.R. al término de la segunda sesión del juicio que se sigue contra ellos por tres presuntos intentos de homicidio por los que la Fiscalía y la acusación particular solicitan para ellos 24 años de prisión, además de un año y medio más para el segundo por conducción temeraria.

A.T.R. ha declarado también, pero ya ante el Tribunal, que ese día estuvo bebiendo con su hermano y su primo y que "iban mal" antes de que ocurrieran los hechos. No obstante, la presidenta del tribunal -y también de la Audiencia Provincial, María Jesús Alarcón- ha advertido que su testimonio podría no ser tenido en cuenta a la hora de dictar sentencia porque el testigo ha declarado después de asistir en la sala a otros testimonios, algo que lo invalidaría como testigo y así lo han solicitado las acusaciones.

Por otra parte, el mismo argumento de defensa han utilizado las madres de ambos jóvenes en un receso del juicio al sostener que son unos chicos que "nunca habían tenido problemas" y que lo que ocurrió en la noche de aquel 3 de julio de 2015 es que "eran muy jóvenes y habían bebido", por lo que se les fue el coche. "No lo hicieron aposta sino que se asustaron. Por eso hemos pagado ya incluso las indemnizaciones y lo que rompieron", han afirmado a los medios.