Según una nota de prensa de la Comisaría gijonesa, la investigación se inició con la aparición de numerosas pintadas en fachadas, túneles y mobiliario urbano de Gijón. Una de estas pintadas fue realizada en la pared de un edificio de material especial, de piedra arenisca muy porosa, cuya reparación ascendía a los 3.000 euros.

La denuncia sobre estos daños fue interpuesta por el administrador de la finca, quien también aportó las grabaciones del circuito cerrado de seguridad del inmueble en el que se observa que personas ajenas a la vecindad actúan con sprays durante dos noches, plasmando su firma en grandes dimensiones.

Gracias a ello, se pudo identificar y detener a los dos jóvenes. Ambos ya habían sido identificados en el año 2016 y 2015 como autores de grafittis en mobiliario urbano (bancos, papeleras, marquesinas, cabinas telefónicas) y fachadas de tiendas y escaparates de Gijón.

En total, se les considera presuntos autores de más de 20 pintadas realizadas por toda la ciudad en bienes de dominio público y espacios privados, cuyo arreglo y reparación supone un coste muy elevado.

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