Fernández Mañanes así lo ha indicado este miércoles a preguntas de la prensa precisamente sobre el descanso escolar que comenzará este jueves, 22 de febrero, y se prolongará hasta el martes, día 27, y durante el cual la Consejería organizará, como ya ha hecho en los anteriores, actividades culturales y de ocio para los niños.

El titular de Educación ha enfatizado que hay que realizar esa evaluación "a corto plazo", en el que se pedirá opinión a "quienes tienen algo que decir" como son los alumnos, los profesores y las familias, con el fin de conocer los "problemas" o "desajustes" que se puedan estar dando con el calendario.

Pero en ningún caso, como ha pedido algún sindicato, se negociarán cambios en el calendario porque "tomar las decisiones antes de evaluarlas es una decisión poco pedagógica en el ámbito educativo y hay que distribuir los descansos de la manera más razonable y sensata posible y atendiendo a los principios pedagógicos que animaron a implantarlo".

Fernández Mañanes ha asegurado que desde su departamento van a "ser fieles" al "espíritu" y el "respaldo pedagógico" que animó al equipo del anterior consejero de Educación Ramón Ruiz a implantar este calendario y que, ha dicho, "me siguen animando a mi en la toma de decisiones".

Unos principios pedagógicos centrados principalmente en el bienestar físico y emocional de los alumnos y la mejora de su rendimiento académico y del clima académico. "Vamos a seguir en esto y yo no me voy a mover un ápice, examinaré si efectivamente se producen esos beneficios y si se producen desajustes y, si hay que rectificar en alguna cuestión a la luz de la evaluación, pues se rectificará", ha añadido el consejero.

"Pero primero vendrá la evaluación y luego las decisiones", ha insistido Mañanes, que ha considerado que, aunque haya que hacer algún ajuste, "hay un consenso básico en que en la actividad intensa educativa, sobre todo en los niños más pequeños, es absolutamente necesario intercalar periodos de descanso para el bienestar físico y emocional de los alumnos".

En este punto, se ha referido a que el debate está en "cómo intercalamos" esos descansos y "las fechas concretas" y, por ello, cree que es "absolutamente indispensable" conocer la opinión de la comunidad educativa a través de la evaluación que se va a llevar a cabo y que, ha recordado, ya lo recomendaba el Consejero Escolar en el informe que emitió sobre la implantación del calendario.

"Lo que debemos hacer a través de esta encuesta y otros instrumentos es comprobar si se están produciendo esos efectos benéficos", en los que ha afirmado que padres, profesorado y administración están de acuerdo, pero en caso de que no se estén dando pues "lógicamente habrá que ajustar" el calendario.

En cualquier caso, ha reiterado que se trata de repartir los 175 días lectivos de "la manera más inteligente posible para conseguir los beneficios pedagógicos en los que creo que todos estamos de acuerdo y hacerlo con el máximo consenso evidentemente y sin generar tensiones que a nadie le van a beneficiar en nada".

Ha insistido en ese "reparto racional" de los descansos porque, ha evidenciado, ahora el calendario "se está aplicando a realidades muy distintas". "Desde a los niños de Infantil hasta a personas de 60 años que están en la Escuela de Adultos, desde la ESO hasta la escolarización voluntaria en la Escuela de Idiomas o el Conservatorio de Música", ha dicho.

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