Móvil
Imagen de un smartphone con el cristal de la pantalla roto. PXHERE

Engañar al seguro con un falso robo o rotura del móvil para comprarse el último (y carísimo) modelo o denunciar una supuesta intoxicación sufrida durante las vacaciones en España son algunas de las nuevas formas de fraude que las aseguradoras detectaron en 2017.

"Es significativo observar cómo el año pasado, las semanas previas al lanzamiento al mercado de dos nuevos modelos de smartphone se produjeron los repuntes más importantes del año en cuanto a siniestros de móviles". Así se desprende del V Mapa Axa del Fraude en España presentado este martes por la compañía, que detectó este tipo de fraudes, "uno de los más incipientes", por el exceso de daños al describir los siniestros.

Entre las nuevas formas de mentir al seguro para sacar partido económico destaca la práctica adoptada por turistas británicos que, después de disfrutar de unas vacacaciones "con paquetes de todo incluido", volvían a sus países y denunciaban al complejo turístico por haber sufrido una gastroenteritis durante su estancia en España.

Según recoge el citado informe, "el cerebro de esta trama era una red de, por lo menos, 77 despachos de abogados" que trataban de captar a sus clientes a la salida de los hoteles o aeropuertos españoles y les proponían la posibilidad de, ya de vuelta en el Reino Unido, interponer una reclamación al hotel por intoxicación. La práctica habitual es que el 60% de la indemnización obtenida de manera fraudulenta fuera para el letrado y el 40% restante para el turista.

"El principal obstáculo al que se enfrentaban las aseguradoras era el hecho de que el régimen jurídico que aplicaba en estos casos era el británico; y que no exigía al demandante más prueba que el recibo de compra de un medicamento para justificar la intoxicación", explica Arturo López, director de Siniestros de Axa, quien ha destacado la labor de las fuerzas políticas, se seguridad y las aseguradoras para luchar contra esta práctica "de la que todavía se registran casos, aunque muchos menos, y que en total ha costado 60 millones de euros al sector".

El fraude perpetrado por tramas organizadas creció un 19% respecto a 2016, según los datos facilitados por la misma fuente, y ya supone el 3,2% del total, cuando en 2015 esta cifra era del 1%.

Esconder un suicidio

Los seguros de vida es otro de los ramos que mayor incremento de fraudes ha experimentado (un 18%, aunque en 2016 creció un 35%) y la cuantía aumentó un 21%, hasta los 7,6 millones de euros.

Un ejemplo concreto "muy llamativo" citado por López consistió en "intentar hacer pasar una situación dramática como un suicidio por un fallecimiento accidental para activar la indemnización".

La tasa total de fraude en 2017 se situó en el 1,7%, cuando en 2012 era del 0,95%. Este aumento de los casos lo achacan a "la mejora de la tecnología, que ve lo que al ojo humano se le escapa", subraya López. Por ejemplo, el uso de big data detectó un caso en el que las supuestas "27 personas que declararon siniestros en el hogar relacionados con fallos en los electrodomésticos y cobraron la indemnización en la misma cuenta bancaria resultaron ser un solo individuo que utilizaba identidades de personas fallecidas".

En palabras de un detective privado que por razones de seguridad no puede dar su nombre, "no sorprende las técnicas que usan, ya he visto de todo, sino la cantidad de gente que se cree que no pasa nada por engañar al seguro". Arturo López aporta un dato al respecto: de cada 100 fraudes denunciados por la compañía ante la policía, el 80% acaban con condena. Otro ejemplo: "Un matrimonio que simuló un siniestro con el coche e intentó engañar al seguro y a la Seguridad Social con una supuesta invalidez. Ahora están en la cárcel".

Los directivos de la compañía han recalcado que el 98% de sus clientes son honestos y que "gracias a las labores antifraude se han ahorrado 63 millones de euros en pagos fraudulentos, que de otra forma habrían encarecido las primas".

Del citado estudio se desprende también que el ramo de los seguros de coches es el que concentra el mayor porcentaje de engaños (más del 60%) y que los fraudes ocasionales —los de menores indemnizaciones, con unos 600 euros de media— suponen ya el 55%, un dato que experimentó un repunte en 2017 tras varios años de caídas, probablemente debido "al menor número de personas que potencialmente se sentían tentadas a engañar por una situación econonómica más favorable".