Puerto de Bilbao
Contenedores con mercancías en el Puerto de Bilbao ARCHIVO

Podría haber sido porque innovamos mucho, porque abrimos mercados por doquier, porque la calidad de los productos es inmejorable. Y algo de todo eso hay. Pero el nuevo récord que marcaron las exportaciones españolas el año pasado tiene explicación más terrenal: los salarios son menores, suponen un menor coste para las empresas y así compiten mejor en los mercados internacionales.

"Las empresas se han ajustado y han ganado en competitividad", admitió este martes la secretaria de Estado de Comercio, Marisa Poncela, durante la presentación del informe anual de comercio exterior de 2017. "Estamos siendo competitivos tanto en costes laborales como en precio y solo hemos perdido competitividad con países que no son del euro debido a la apreciación de nuestra moneda".

Las cifras muestran que, efectivamente, se exporta mucho más. El año pasado marcó un nuevo récord histórico de ventas al exterior (crecieron un 8,9%, hasta 277.126 millones de euros). La recuperación de demanda en empresas y hogares también azuzó las importaciones a crecer un 10,5%, hasta 301.870 millones. Y al hacerlo con más intensidad que las ventas, ha agrandado el déficit comercial: 24.744 millones, un 31,9% más que en 2016.

Poncela señala varios factores para que las exportaciones sigan al alza, a saber, dice, la reforma financiera, los tipos bajos que permiten financiarse barato para iniciar proyectos —"se han realizado más inversiones fabriles que en el resto de la UE"— y las estrategias de internacionalización impulsadas por Economía para que las empresas ganen dimensión. "El tamaño importa en la negociación con clientes internacionales", dice la secretaria de Estado.

Pero, sobre todo, Poncela apunta al ajuste realizado en los costes unitarios laborales. "Era un ajuste que hacía falta porque estábamos por encima de nuestros socios de la UE... y ahora las gráficas muestran que estamos alineados con ellos", dice. Su jefe, el ministro Guindos, ha presumido precisamente hoy de que España "ya no crecemos gracias al crédito, ni de la burbuja inmobiliaria, sino a través de las exportaciones".

Marisa Poncela, durante la presentación del informe de comercio exterior de 2017 (Foto: Economía)

"El problema es lo que hay detrás de esa reducción de los costes laborales unitarios", explica a 20minutos Luis Zarapuz, economista de CC OO. Y lo que ha habido detrás, dice, es un "sobreajuste" laboral. "Nunca ha habido problema de competitividad, pero cuanto más retuerces el brazo al trabajador, vía reformas laborales, más sobrebeneficio das a las empresas".

No es un análisis al tuntún. Hay cifras que lo soportan. El PIB español —el valor de toda la producción española en un año— se elevó el año pasado a 1,12 billones de euros y supera ya la riqueza de 2008, según la Contabilidad Nacional medida por el INE. Esa mayor riqueza se consigue, sin embargo, con 1,8 millones de ocupados menos (según la EPA) y con una participación más reducida de los salarios. Las rentas salariales, que suponían el 50,1% del PIB antes de la crisis, ahora han caído al 47,6%. Las rentas por excendentes empresariales, en cambio, pasan del 41,6% al 42,1% en el mismo período.

"Es decir, los costes unitarios bajan porque crece la producción mas que el coste del trabajo", dice Zarapuz. Menos recursos laborales dan más bienes. Eso tiene una segunda lectura: ¿hemos producido quizás más por incrementar la tecnología y la inversión, sustituyendo mano de obra? Las cifras desmienten esta hipótesis porque el peso de la I+D lleva cayendo seis años consecutivos... y la inversión tampoco recupera su valor previo a la crisis.

"Por mucho que saque pecho el Gobierno, en España las mejoras de la competitividad siempre se obtienen apretando al trabajador, abaratando el despido o moderando salarios", dice este economista, cuyo sindicato culpa a la reforma laboral por haber reducido la indemnización por despido y por privilegiar los convenios de empresa sobre los sectoriales.

Frenazo a la exportaciones de automóviles

De vuelta a las exportaciones, lo cierto es que su expansión afecta a toda la cartera de productos españoles. Crece mucho la venta de productos energéticos (+47,2%) y de materias primas (+27%), pero sorprende que las exportaciones de la automoción —un sector clave para el comercio exterior español— apenas avanzan un 0,1%.

Los motivos, según Poncela, han sido la situación particular de Reino Unido y Turquía —dos clientes importantes de la industria automovilística en España que redujeron sus matriculaciones el año pasado— y la renovación de modelos en las plantas españolas. De hecho solo caen las exportaciones este año en tres comunidades, Cantabria, Castilla y León y Navarra... y ha sido consecuencia directa de esta situación en la industria del automóvil. "Es lógico que cuando estás cambiando los modelos, el consumidor espere a que las novedades lleguen al mercado para realizar sus compras".

"A estos importantes factores hay que unir que la apreciación del euro frente a varias monedas, incluidas la libra esterlina y la lira turca, ha restado competitividad a los vehículos fabricados en España", asegura la patronal de fabricantes Anfac. La secretaria de Estado de Comercio, sin embargo, señala que los datos de diciembre han sido positivos y confía que, superado 2017, "las ventas vuelvan a experimentar un fuerte crecimiento en 2018".

Las otras claves de la exportación en España

  • El procés no pasa factura. El conflicto político en Cataluña no ha resultado un freno para el impulso comercial del país. Sus exportaciones crecieron un 8,7% el año pasado y sigue siendo —con un 25,6% de las ventas— la región más exportadora de España. "No hemos detectado que aquel evento haya afectado a nuestras cifras de comercio exterior, así que mantenemos la tranquilidad en ese sentido", asegura Poncela.
  • Se exporta más por cantidad que por precio. El incremento del 8,9% de las exportaciones se debe tanto a que se vende más cantidad, como a un aumento de los precios. Pero el primer factor pesa más: en volumen las exportaciones ascendieron un 8,2%, y los precios, aproximados por los Índices de Valor Unitario, subieron un 0,7%.
  • Un ritmo mayor que los grandes países vecinos. Las exportaciones españolas crecieron a mayor ritmo que el conjunto de la zona euro (7,2%), Italia (7,4%), Alemania (6,3%) o Francia (4,5%). Pero Reino Unido incrementó más sus ventas exteriores, un 13,4%, algo que Marisa Poncela ha achacado este martes a la "depreciación de la libra".
  • La 'muleta' de la UE es un poco más pequeña. Las ventas que los exportadores españolas colocan a sus vecinos comunitarios han pasado en un año de suponer el 67% del total al 65%, dos puntos menos que congratulan al ministerio. "Está bien exportar a la UE, pero hay otras regiones en el mundo, como Japón o Canadá, con niveles de renta mayores", dice la secretaria de Estado de Comercio. Las exportaciones a la UE aumentaron un 8% en 2017, pero el dinamismo fue incluso mayor en las ventas a terceros destinos, con aumentos destacados hacia Argentina (51%), Nigeria (28,7%), China (24,4%) o Australia (21,4%). Se redujeron las ventas a Venezuela (-49,3%), Argelia (-11,2%) o Egipto (-9,7%).
  • Más empresas exportadoras. En 2017 aumentó un 8,5% el número de exportadores (161.454) y los exportadores regulares (que pero venden el 95% del total exportado) supusieron un 1,5% más que un año antes (50.562).
  • Los bienes de equipo siguen protagonizando las ventas. Los bienes de equipo (maquinaria industrial, material de transporte, aparatos eléctricos...) representan un 20,3% de las exportaciones.  Los alimentación, bebidas y tabaco son el siguiente sector más exportador con un 16,5% de las ventas, y le siguen el sector del automóvil (16,3% del total) y los productos químicos (14%).