Ictus, derrame cerebral, cerebro
Ictus, derrame cerebral, cerebro ONALD REAGAN UCLA MEDICAL CENTER

Un nuevo dispositivo portátil innovador diseñado para usarse en la garganta podría cambiar y facilitar la rehabilitación de accidentes cerebrovasculares, más comúnmente conocidos como ictus. El sensor se ha desarrollado en el laboratorio de John A. Rogers y con la colaboración con el hospital Shirley Ryan AbilityLab.

Se trata del último diseño de un producto electrónico elástico de Rogers, un sensor que se caracteriza por ser lo suficientemente preciso para su uso en cuidados médicos avanzados y lo suficientemente portátil para usarse fuera del hospital, incluso durante el ejercicio extremo.  

Los sensores de Rogers se adhieren directamente a la piel, se mueven con el cuerpo y proporcionan métricas de salud detalladas, incluida la función cardiaca, la actividad muscular y la calidad del sueño. "Los componentes electrónicos elásticos nos permiten ver lo que está sucediendo dentro de los cuerpos de los pacientes a un nivel que los portátiles tradicionales simplemente no pueden lograr. La clave es hacer que estén lo más integrados posible con el cuerpo humano", destaca Rogers.

El nuevo sensor de garganta de tipo vendaje de Rogers mide la capacidad de deglución y los patrones de habla de los pacientes. Los sensores ayudan en el diagnóstico y tratamiento de la afasia, un trastorno de la comunicación asociado con el accidente cerebrovascular o ictus. Los micrófonos han sido siempre las herramientas más utilizadas por parte de los patólogos para controlar la función del habla de los pacientes.

Sin embargo, estas herramientas no pueden distinguir entre la voz del paciente y el ruido ambiental. "Nuestros sensores resuelven ese problema midiendo las vibraciones de las cuerdas vocales". Rogers explica además que para el desarrollo de este nuevo dispositivo han utilizado materiales que se doblan y se estiran con el cuerpo, lo que minimiza la incomodidad para los pacientes.

El sensor transmite los datos de los pacientes a tiempo real

Shirley Ryan AbilityLab, el hospital que colabora con el producto de Rogers, utiliza el sensor de garganta junto con biosensores electrónicos en las piernas, los brazos y el tórax con el fin de monitorizar el progreso de recuperación de los pacientes con apoplejía. Una dolencia que disminuye las funciones cerebrales y puede desembocar en un cierto grado de parálisis muscular.

Este sistema intermodal de sensores transmite datos de forma inalámbrica a los teléfonos y los ordenadores de los médicos, brindando una imagen cuantitativa de cuerpo entero de las respuestas físicas y fisiológicas de los pacientes en tiempo real. "Con la monitorización en el hogar habilitada por estos sensores, podemos intervenir en el momento adecuado, lo que podría conducir a una recuperación mejor y más rápida para los pacientes", señala Arun Jayaraman, científico investigador de Shirley Ryan AbilityLab y experto en tecnología portátil.

 Jayaraman describe el desarrollo de este nuevo producto como un "cambio de juego" en la medición de resultados de rehabilitación. El dispositivo enviará alertas cuando los pacientes tengan un bajo rendimiento en una determinada métrica y les permitirá a los médicos establecer y realizar un seguimiento del progreso.

"Estamos muy agradecidos por nuestra asociación con Shirley Ryan AbilityLab", destaca Rogers. Gracias a la colaboración de este hospital se está haciendo posible trasladar tecnología del laboratorio al mundo real, donde ya está teniendo un impacto positivo en la vida de los pacientes.

Debido a que los sensores son inalámbricos, eliminan las barreras que presentan los dispositivos tradicionales. Los pacientes pueden usarlos incluso después de que abandonen el hospital, lo permite a los médicos comprender cómo se desenvuelven sus pacientes en el mundo real.

"Hablar con amigos y familiares en casa es una dimensión completamente diferente de lo que hacemos en terapia", dice Leora Cherney, científica investigadora de Shirley Ryan AbilityLab y experta en tratamiento de la afasia. "Comprender de manera detallada los hábitos de comunicación de los pacientes fuera de la clínica nos ayuda a desarrollar mejores estrategias y a acelerar su proceso de recuperación".

Los accidentes cerebrovasculares no son los únicos que podrían beneficiarse de estos dispositivos. Rogers ha comenzado a colaborar también con el mismo hospital para desarrollar y probar los sensores en pacientes con otras afecciones, como la enfermedad de Parkinson