La cadena de comida rápida especializada en pollo frito se encuentra en una situación poco habitual en Reino Unido, ya que “cerca de dos tercios de sus restaurantes se cierran temporalmente por una escasez de pollo”.

La compañía emitió un comunicado para pedir disculpas, y atribuye la culpa a su nuevo socio de entrega, DHL, los problemas iniciales. “Llevar pollo fresco a 900 restaurantes en todo el país es bastante complejo", explicó KFC en el mensaje.

Aseguran que no pondrán en peligro la calidad, “por lo que las entregas han significado que algunos de nuestros restaurantes estén cerrados, y otros ofrecen un menú limitado o acortan las horas", continuaba el aviso.

Por su parte, DHL ha reconocido el contratiempo en otro comunicado: "Debido a problemas operativos, varias entregas en los últimos días han sido incompletas o demoradas". 

La marca tiene 900 establecimientos en el país, pero solo 300 están abiertos desde este lunes por la mañana, y se desconoce cuánto tiempo persistirán estos problemas.