Equipo del proyecto BEA.
Equipo del proyecto BEA. SUBDELEGACIÓN DEL GOBIERNO

Humana en Adolescentes (BEA), el

proyecto está cofinanciado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Así, Huelva ha sido una de las ciudades seleccionadas de todo el territorio nacional para participar en el mismo y un equipo de expertos visitará

los días 21 y 22 de febrero en el Instituto de Enseñanza Secundaria Pablo Neruda para la toma de muestras.

De este modo, según ha informado el Instituto de Salud Carlos III en una nota de prensa, el proyecto BEA tiene por objeto conocer la exposición de la población adolescente a determinadas sustancias químicas presentes en productos de consumo y que han sido restringidas para proteger la salud humana y el medio ambiente como bisfenoles,

retardantes de llama, ftalatos o mercurio.

El estudio está coordinado por

el área de toxicología ambiental del CNSA y en el diseño epidemiológico han colaborado investigadores del área de epidemiología ambiental y cáncer del Centro Nacional de Epidemiología del Isciii.

En el estudio BEA participarán un total de 500 voluntarios adolescentes de ambos sexos, estudiantes de tercero y cuarto de la ESO en institutos públicos de más de una decena ciudades de distintas comunidades autónomas, seleccionadas entre las 52 capitales de provincia para obtener una amplia variabilidad geográfica. En la selección han primado aquellas zonas en las que hay poca información previa sobre exposición a contaminantes en este sector de la población.

Los equipos del CNSA ya han tomado muestras en institutos de Granada, Madrid, Zaragoza, Valladolid, Badajoz, Alicante, Las Palmas, La Coruña, Albacete y Santander; en cada una de ellas han participado uno o dos centros educativos y en cada centro se seleccionaron alrededor de 30 voluntarios, respetándose la proporción entre chicos y chicas. En Huelva, el centro elegido ha sido el Instituto de Enseñanza Secundaria Pablo Neruda.

BEA aborda un tema de gran interés para Europa, ya que son escasos los estudios de las sustancias seleccionadas en este sector poblacional. Los promotores del estudio estiman que sus resultados aportarán nuevos datos sobre la exposición a estas sustancias químicas, lo que contribuirá a establecer las relaciones entre exposición y efectos

de la contaminación en la salud humana.

El fin último del proyecto es vigilar la exposición a contaminantes ambientales y químicos presentes en la vida cotidiana para prevenir los posibles efectos que pudieran tener sobre la salud. Por lo tanto, encontrar niveles de estas sustancias en matrices humanas es habitual y lo necesario es

vigilar que los mismos permanezcan dentro de

niveles aceptables que no representen

riesgo.

Los datos obtenidos servirán para poner en marcha medidas que contribuyan a una gestión del riesgo más eficaz dirigida a proteger la salud de la población. Los encargados del estudio estiman que los resultados finales del proyecto estarán disponibles a lo largo de 2019.

La biomonitorización es la estimación de la exposición a sustancias químicas presentes en el medio ambiente mediante la medida directa de dichas sustancias o sus metabolitos en matrices biológicas (sangre, orina, pelo, etc.).

Mediante la biomonitorización se puede conocer la cantidad de sustancias químicas (naturales o artificiales), a las que diariamente estamos expuestos y que han sido absorbidas por el organismo cuando entramos en contacto con ellas para, posteriormente, establecer asociaciones entre esas dosis y los posibles efectos sobre la salud humana.

Además, los estudios de biomonitorización constituyen una herramienta muy útil para conocer la eficacia de las medidas políticas medioambientales adoptadas.

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