Guitarra Gibson
Una guitarra Gibson GTRES

El mítico fabricante de las guitarras Gibson está en bancarrota tras luchar durante años con una situación económica bastante delicada.

Según anunció el medio The Nashville Post, la compañía se enfrenta a una deuda de 375 millones de dólares (alrededor de los 300 millones de euros) que tiene que saldar, como fecha límite, el 23 de julio. Si no consiguiera saldar la deuda antes de la fecha, Gibson podría ser sancionada con una multa de 145 millones de dólares.

La situación actual no ha sido una sorpresa, teniendo en cuenta que Bill Lawrence, antiguo director financiero de Gibson, abandonó su cargo tras ocuparlo durante seis meses. Además, la compañía trasladó sus oficinas de Nashville, dejando atrás el lugar donde lleva operando desde los años 80.

Gibson publicó un comunicado días después de que The Nashville Post diera la noticia asegurando que está "negociando los bonos".

Según el medio estadounidense, la compañía lleva años luchando contra esta situación desde que Henry Juszkiewicz se estableció como el jefe de Gibson.

Las pérdidas del fabricante de guitarras se deben a las pocas ventas de los modelos más nuevos y los pocos beneficios que obtienen de sus instrumentos de segunda mano, que no han convencido al público tanto como los modelos más clásicos.