Según ha explicado UCCL, los casi 8.300 viticultores de la DO Ribera del Duero han visto "mermada" su cosecha en esta campaña en una media del 58 por ciento en las variedades tintas y un 81 por ciento en las blancas, pero en una parte importante de las explotaciones, la vendimia ha sido aún menor, no llegando ni al 15 por ciento.

Precisamente este ha sido el argumento que ha esgrimido el Consejo para justificar un incremento de la aportación de los viticultores cuyas cuotas para 2018 serán de 0,0163 euros por kilo para las tintas y de 0,0023 euros por kilo en las blancas.

Estas cifras "suponen bastante más del doble de lo que se pagó el pasado año", según ha precisado UCCL.

Por el contrario, las cuotas a las bodegas se han congelado en el caso del vino a granel y se han recortado en un 16 por ciento para los vinos embotellados.

UCCL considera que se penaliza así "al eslabón más débil de la cadena" y a quien más ha visto reducidos sus ingresos, puesto que el aumento de los precios no ha compensado la drástica caída de los rendimientos.

La organización apunta a que el Consejo Regulador, que ha tomado esta decisión "con el silencio cómplice de otras organizaciones agrarias", debería haber presentado una propuesta de moderación de sus costes durante la presente campaña para no someter a los viticultores al "sacrificio" de tener que pagar una cuota mucho más alta, precisamente la campaña "que peor lo van a pasar".

"Hay una parte del gasto del Consejo Regulador que va a parar a eventos y actos a los que sólo llegan las grandes bodegas de la DO, en una época de penurias, quizás se podrían haber hecho economías sin perjudicar ni a los viticultores ni a las pequeñas bodegas".

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