Madrid
Vista de Madrid desde el Parque del Cerro del Tío Pío JORGE PARÍS

Las grandes ciudades, con Madrid y Barcelona a la cabeza, se están quedando sin suelo finalista en el que poder construir viviendas, principalmente por trabas administrativas, según los expertos, que advierten de que esta escasez presiona al alza los precios finales.

La normativa urbanística establece plazos muy extensos y es muy rígida a la hora de cambiar el uso de los suelos para poder adaptarlos a la demanda de los ciudadanos, ha dicho el director gerente de la patronal promotora Asprima, Daniel Cuervo.

Además, los cambios políticos en los ayuntamientos suponen alteraciones en los desarrollos de las ciudades que implican un mayor retraso en la gestión del suelo.

En su opinión, habría que simplificar la normativa para hacerla más ágil y reforzar la seguridad jurídica.

Cuervo ha abogado por dejar el urbanismo de las grandes ciudades en manos de un órgano de expertos independientes que decidan qué es lo mejor para los ciudadanos, sin que sus decisiones se vean alteradas por ideologías políticas.

En la actualidad, en Madrid hay listo suelo finalista para construir unas 20.000 viviendas, según Cuervo, quien ha apuntado que, aunque hay más suelos, no se pueden usar porque tienen "problemas judiciales" o son proindivisos, lo que complica su puesta en carga para promover viviendas.

Decisones políticas que paralizan

"En Madrid y en el área metropolitana de Barcelona hay suelo en desarrollo pero las decisiones políticas de los ayuntamientos de paralizar desarrollos urbanísticos están produciendo el aumento de los precios de los suelos finalistas y, por ende, de los precios de la vivienda", ha añadido.

El presidente de Quabit, Félix Abánades, ha subrayado que la escasez de suelo y las tensiones en los precios "se está produciendo sólo en determinadas zonas de grandes ciudades" y ha recordado que, en la actualidad, el precio medio es menos de la mitad del que se alcanzó en 2007.

"Las promotoras en general estamos siendo muy rigurosas en las compras", ha señalado Abánades, quien ha apuntado que actualmente España dispone de suelo finalista para aproximadamente millón y medio de viviendas.

Al ritmo actual y previsto de construcción, "este suelo abastecerá el mercado durante los próximos 8 o 10 años", pero en algunas zonas muy concretas, como Madrid, Barcelona, Málaga, Bilbao y algunas localidades costeras urge desarrollar suelo.

En su opinión, si hoy falta suelo es porque durante los años de la crisis se paralizaron los procesos de gestión urbanística y en ciudades como Madrid están bloqueados proyectos "absolutamente imprescindibles", como Castellana Norte o algunos desarrollos del sureste.

"Es fundamental que las administraciones agilicen las gestiones urbanísticas, faciliten y promuevan la tramitación de nuevos planes urbanísticos", ha afirmado.

A menos suelo, más demanda

"Los promotores inmobiliarios encontramos enormes dificultades en la generación de suelo finalista y se da la paradoja de que las zonas con más escasez de suelo son aquellas en las que existe una mayor demanda de vivienda, lo que perjudica al comprador porque las casas se encarecen", han apuntado fuentes de Neinor Homes.

El parón que provocó la crisis ha derivado en que haya un decalaje entre la creación de suelo finalista por parte de las autoridades y la absorción del mismo por parte de las promotoras, han apuntado desde la promotora. "Debería poder darse un pacto entre políticos, empresarios y técnicos que permitiese una gestión más eficaz del suelo", según Neinor.

El consejero delegado de Aedas Homes, David Martínez, ha añadido que, a medida que la demanda se recupera y se reduce la existencia de viviendas, se producen tensiones inflacionistas en el suelo disponible.

El proceso de transformación urbanística en España (desde suelo no apto para su desarrollo hasta suelo finalista) resulta tremendamente complejo, provocando que los tiempos se alarguen por encima de lo "razonable y deseable", elevando la inversión que se requiere para promover casas.

Como cualquier industria, el sector de la promoción residencial requiere de una materia prima y su fuente u origen "debería permitir un suministro más ágil y previsible", ha afirmado Martínez.

España es un país donde la promoción de obra nueva sufre "muchas trabas administrativas", ha señalado el jefe de Estudios de Pisos.com, Ferran Font, que ha lamentado que las administraciones municipales no facilitan la creación de nuevo producto apto para el consumo al pronosticar una menor demanda, lo que, a su vez, presiona al alza los precios de las viviendas de segunda mano.

Para evitarlo "ayudaría una mayor apertura y diálogo por parte de las administraciones municipales, dado que la obra nueva podría ayudar a descongestionar los distritos más céntricos y alejar la presión de los mismos hacia barrios periféricos, cuya expansión está comprometida a una toma de decisiones demasiado lenta", ha añadido.