La investigación arrancó a finales de 2016, al tener conocimiento los agentes de un incremento de las actas por tenencia y consumo de estupefacientes en las inmediaciones del parque Juan XXIII de Sant Vicent, según ha informado el instituto armado en un comunicado.

Los vecinos de esa zona denunciaron el trasiego de gente que tocaba al timbre equivocado para buscar dosis de droga a altas horas de la madrugada. Los guardias civiles iniciaron una vigilancia discreta de un edificio en particular, en cuya entrada observaron intercambios continuos de droga, algunos a consumidores menores de edad.

A mitad de operación, descubrieron que los presuntos traficantes de droga, de origen español, formaban parte de la misma familia, y disponían de varios inmuebles en la zona. Repartían así los puntos de venta para tratar de despistar a las fuerzas de seguridad.

El clan estaba organizado de forma estructural: mientras unos se hacían cargo de vender la droga en los inmuebles, otros deambulaban por la zona para vigilarla y, si detectaban a una patrulla cerca, desviaban a los clientes hasta otra casa a un par de manzanas.

PISO OKUPA COMO ALMACÉN DE LA DROGA

Una vez identificados todos los miembros y localizados todos los puntos negros, los investigadores llevaron a cabo los registros. Dos de las viviendas utilizadas por el clan estaban ocupadas de forma ilegal. En una de ellas encontraron la llave de un piso okupa que utilizaban como almacén de la droga, ya que pensaban que al estar deshabitada no la podrían relacionar con ellos.

También hallaron munición del calibre 22, con alguna de las puntas de bala abiertas para que al dispararlas hicieran más daño, y un bolígrafo modificado con la capacidad de disparar munición de ese calibre, además de una pequeña linterna de mano que había sido modificada para lanzar descargas eléctricas muy potentes al accionar el botón. Los agentes se incautaron de cuatro kilos de hachís, 100 gramos de marihuana, un total de 1.748 euros en metálico, cinco teléfonos móviles y un vehículo.

Por todo ello, los seis componentes de este clan familiar -tres mujeres y tres hombres, todos españoles de entre 23 y 47 años- han sido arrestados como presuntos autores de los delitos de tráfico de drogas, pertenencia a grupo criminal, blanqueo de capitales y tenencia ilícita de armas.

Tras pasar a disposición judicial, dos de ellos -un matrimonio de 47 y 43 años- ha ingresado en prisión, mientras los otros cuatro han quedado en libertad con cargos.

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