Black Panther
Una escena de 'Black Panther', protagonizada por Chadwick Baseman. Disney / Marvel

Las redes sociales se han convertido en los últimos años en una herramienta imprescindible para la promoción, de la misma manera que algunas de las páginas especializadas que recogen las valoraciones, de usuarios o crítica, se consultan cada vez más para decidir si vale la pena o no ir a ver una película. Pero también son armas de doble filo, con campañas hostiles incitando al boicot o saboteando las puntuaciones.

Entre las más recientes, los haters (susstantivo anglosajón derivado de 'hate', "odio" en español) han arremetido contra Black Panther, el primer superhéroe de africano de Marvel, o el anunciado reboot de la serie Embrujadas.

Black Panther, en nuestros cines desde el viernes 16 de febrero, vivió una primera tentativa antes del estreno, y a través de Twitter, por el simple hecho de que el actor que interpreta al villano, Michael B. Jordan (protagonista de Creed) no tenía una novia negra. Su pareja del momento era Ashlyn Castro, de origen latino. La iniciativa quedó en anécdota. Pero no tardó en llegar el segundo asalto.

En esta ocasión procedía de un grupo de fans fatales del universo de DC Comics indignados por lo que ellos consideraban un trato preferente de la crítica a las películas de Marvel. Contaban con su propia página de Facebook y se identificaban como los que también habían impulsado las puntuaciones negativas contra Star Wars VIII: Los últimos Jedi. Su lema era "Démosle a Black Panther una puntuación del público podrida en Rottten Tomatoes".

La polémica obligó a intervenir a los mismos responsables de la conocida web Rotten Tomatoes asegurando que controlarían los posibles intentos de sabotaje. "Respetamos todas las opiniones de los fans, pero no toleraremos discursos de odio", afirmó uno de los portavoces de la página. Sus equipos de seguridad y expertos en redes sociales estarían alerta y la plataforma bloquería rápidamente a todos aquellos usuarios sospechosos de malas prácticas.

Naturalmente, las series tampoco se libran de estas actividades. La cadena televisiva CW anunciaba el proyecto de retomar Embrujadas, que se emitió entre  1998 y 2006 y protagonizaron Alyssa Milano, Shannen Doherty, Rose McGowan y Holly Marie Combs. En su comunicado añadían que reforzarían el componente "femenista" de la serie.

Pronto aparecieron las reacciones negativas bajo el hashtag #STOPCharmedReboot dividiéndose entre los que no querían de ninguna manera un regreso de la serie sino era con sus actrices originales, los que consideraban que la serie original ya contenía una buena carga "feminista" o se preguntaban qué tenía de "feminista" el cambiar a mujeres más adultas por jovencitas. Una de las voces que se han manifestado en contra ha sido una de las mismas actrices de la serie original, Shannen Doherty. "Embrujadas ya era una serie fantástica sobre el empoderamiento de la mujeres", respondió.

De momento, CW sigue adelante con el proyecto, mientras que Black Panther ha obtenido excelentes puntuaciones, tanto del público como de la crítica en Rotten Tomatoes, en torno a una media del 8,2 sobre 10, o en Metacritic con 8.8. A ello se le suma una recaudación de récord: 201 millones de dólares (más de 162 millones de euros) solo en su primer fin de semana en Estados Unidos.

Acoso a los Jedis y cazafantasmas

La citada Los últimos Jedi fue duramente atacada en Rotten Tomatoes. La media del público la sitúa como la peor valorada hasta el momento de las ocho entregas de la saga galáctica con un 48 % sobre 100, contrastando con el 81 de media de la crítica.

El portal detectó que muchas puntuaciones habían sido enviadas automáticamente, por bots, con notas bajísimas en lo que se consideró un ataque organizado por parte de usuarios descontentos con el rumbo que tomaba la saga. También hubieron intentos de desprestigiarla a causa del tratamiento que estaba dando Disney a la franquicia, con un mayor predominio de la presencia de mujeres en detrimento de los personajes masculinos.

Pero uno de los ataques más furibundos fue el que sufrió hace dos años la nueva versión de los Cazafantasmas protagonizada por mujeres. Aún no se había rodado una sola escena cuando aparecieron los primeros comentarios sexistas. El punto culminante tuvo lugar cuando Sony lanzó el primer tráiler.

Solo un ejemplo. En pocas horas, el número de usuarios que le había dado al botón de "no me gusta" en Youtube era alarmante (250.000 en comparación a los 130.000 de "me gusta"), con más de 14 millones de reproducciones y millares de comentarios despectivos e insultantes.

De entre las actrices que se llevó la peor parte fue la afroamericana Leslie Jones por su aspecto, aunque también tuvo defensores (tres eran mujeres blancas científicas y la de su personaje una trabajadora del metro). Las Cazafantasmas, una vez en las pantallas, tampoco cosecharon buenas críticas y comercialmente fue un fracaso. 144 millones de dólares de presupuesto y apenas recaudó 229 en cines.

Campañas contra películas españolas

En cuanto a producciones españoles, el boicot más virulento lo ha experimentado La reina de España, secuela de La niña de tus ojos, uno de los grandes éxitos de taquilla, y ganadora de los Goya, hace 20 años. Durante su estreno, en noviembre de 2016, proliferaron los mensajes a través de las redes sociales y wahtsapp promoviendo no ir a verla a causa de unas declaraciones de su director, Fernando Trueba. Recordaban las palabras del cineasta, cuando recogió el Premio Nacional de Cinematografía, afirmando que "Nunca me he sentido español, ni cinco minutos de mi vida".

Aunque al boicot no le hizo falta mucho más. La reina de España también recogió críticas sobre todo negativas entre la prensa especializada. Pese a sus expectativas, solo obtuvo cinco nominaciones a los Goya (cuatro en categorías técnicas como vestuario o fotografía, y una para su protagonista, Penélope Cruz); y en taquilla se hundió. Había costado 11 millones de euros y solo ingresó poco más de un millón.

Unos meses después, en marzo de 2017, el blanco fue El guardián invisible, la primera de las adaptaciones de la Trilogía de Baztán escrita por Dolores Redondo Meira. A 24 horas de su estreno, el hashtag #BoicotElGuardiánInvisible se hacia eco de que una de sus actrices, Miren Gaztañaga, había realizado en un programa de EITB declaraciones, en el contexto de un espacio de humor, como "cuando pienso en España se me viene a la mente catetos" o "me entran ganas de apagar la televisión cuando escucho el himno".

Sea como fuera, El guardián invisible, y pese a los intentos de su productora y distribuidora, Sony, por desmarcarse de las palabras de Gaztañaga, acabó recaudando por debajo de lo esperado. Fue la octava producción española más taquillera del pasado año con 3,6 millones de euros. Su presupuesto fue de 5.