Inauguración de las XI Jornadas Católicos y Vida Pública
Inauguración de las XI Jornadas Católicos y Vida Pública CEU ANDALUCÍA

También han participado el director general de la Fundación San Pablo Andalucía CEU, Juan Carlos Hernández Buades; el director de Jornadas y del Congreso Católicos y Vida Pública, Rafael Ortega; el director de Relaciones Institucionales y Comunicación de CEU Andalucía y delegado diocesano de Apostolado Seglar de la Archidiócesis de Sevilla, Enrique Belloso; y el secretario del Centro de la ACdP en Sevilla, Julio Álvarez de Toledo, quien presentó el programa que abordarán estas undécimas jornadas en Sevilla.

Asenjo ha pronunciado la conferencia inaugural, en la que ha profundizado sobre la acción social de la Iglesia en la historia. En su intervención, se ha referido a declaraciones recientes de un escritor que sostenía que "creer en Dios no tiene base racional ni utilidad práctica" y que el cristianismo "ha hecho infelices a muchas personas". Al respecto, ha afirmado que es "el solar en el que ha nacido la conciencia de la suprema dignidad de la persona humana, de su libertad, de la igualdad radical de todos los seres humanos, de la justicia y el derecho, columnas vertebrales de la democracia".

Tras esta introducción, ha citado a Cáritas y Manos Unidas, a las que ha calificado como "las joyas de la corona de la Iglesia en España", y ha subrayado el prestigio que tienen "por el manejo escrupuloso de los fondos que administran, por su alto número de voluntarios, por su eficacia y la perfección técnica con la que trabajan".

En alusión a la reciente crisis económica y social, ha apuntado la decisiva intervención de la Iglesia, destacando que "si no hubiera sido por la Iglesia, por nuestra Cáritas Diocesana, las Cáritas parroquiales, las obras sociales de los religiosos y el compromiso de las hermandades, aquí habrá habido un estallido social, porque muchos miles de sevillanos no habrían podido comer".

El arzobispo de Sevilla ha repasado la vertiente social de la Iglesia a lo largo de la historia, desde la época apostólica hasta estos días, evidenciando cómo la caridad siempre ha estado presente en la vida de las comunidades cristianas al subrayar que "no puede hablarse de caridad individual, sino de una caridad organizada y centralizada". Asimismo, ha reiterado que el servicio a los pobres ha sido, a lo largo de la antigüedad cristiana, una característica definitoria del cristianismo, "algo que le diferenciaba de la mentalidad pagana".

La clave está en que "la Iglesia ve en el pobre y en el enfermo la imagen doliente de Jesucristo y sigue su doctrina, enseñando al que no sabe, alimentando al hambriento, vistiendo al desnudo, visitando a enfermos y presos, acogiendo a los peregrinos y rescatando a los cautivos por tantas cadenas".

Además, ha llamado la atención sobre el anticlericalismo de los gobiernos liberales del XIX, si bien ha advertido que "es cierto que la Iglesia salió purificada de la crisis, libre de ataduras políticas, más pobre pero más limpia".

Al final de su alocución, Asenjo ha ofrecido cifras sobre la capilaridad de la Iglesia en la diaconía de la caridad en España: 22.000 parroquias, 18.000 sacerdotes, 100.000 catequistas, 2.600 centros educativos católicos, 14 universidades, 4.800.000 personas pobres atendidas anualmente en las Cáritas, los 114 centros de ayuda a la mujer y a las víctimas de la violencia doméstica o las 225.300 personas empleadas por la Iglesia.

LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA COMO "FARO Y GUÍA"

Por su parte, el director general de CEU Andalucía, Juan Carlos Hernández Buades, ha dado la bienvenida y ha agradecido la asistencia de las personas que participan en estas undécimas jornadas, recordando cómo contribuir con ellas a la presencia de Dios en la sociedad mediante el testimonio cristiano en la vida pública.

"En estas jornadas, cristianos de diferentes carismas, realidades y sensibilidades, tendremos la oportunidad de discernir, tomando a los principios de la doctrina social de la Iglesia como faro y guía, sobre asuntos que, como católicos y como ciudadanos, a todos nos conciernen y preocupan", ha subrayado.

Por ello, ha indicado, "es esencial que, en un contexto de libertad y de respeto absoluto hacia quienes no compartan nuestra fe, los católicos seamos capaces de contribuir al bien común y a la mejora del conjunto de la sociedad, incorporando nuestras propuestas al debate público".

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