Entrega del informe
Entrega del informe CEDIDA

La presidenta del Parlamento, Carolina Darias, recibió el informe de manos del director general de Patrimonio Cultural, Miguel Ángel Clavijo, a quien trasladó, en nombre todos los diputados, su agradecimiento por el trabajo realizado, así como su compromiso de entregar los resultados a todos los grupos parlamentarios, en virtud de una Proposición No de Ley aprobada por la Cámara.

La búsqueda de los restos óseos del último rey aborigen de Gran Canaria, Tenesor Semidán, bautizado por los castellanos durante la conquista como Fernando Guanarteme, concluye por falta de pruebas documentales que indiquen dónde se halla enterrado.

El equipo de investigadores, dirigidos por Jorge Onrubia, ha realizado un trabajo exhaustivo en las fuentes documentales e historiográficas, que siguen sin arrojar luz

en la identificación del lugar donde reposaron de manera definitiva los restos del guanarteme de Gáldar.

Sin embargo, no descartan que en el futuro puedan aflorar documentos relevantes que aporten luz sobre el paradero del rey aborigen.

Miguel Ángel Clavijo sostiene que "en el futuro pueden aparecer pistas, aunque la escasez de datos fiables, tras analizar miles de documentos, frena las excavaciones, solo se puede certificar que murió en Tenerife tras participar en su conquista en 1496".

NO SE ENTERRÓ EN LA ERMITA DE SAN CRISTÓBAL

La Dirección General de Patrimonio Cultural encargó al arqueólogo Jorge Onrubia, que dirigió el equipo compuesto por profesores universitarios como Juan Francisco Navarro, Roberto González y María del Crísto González, y el investigador independiente Alejandro Larraz, una intensa labor de recopilación documental para intentar localizar cualquier pista en los documentos que permitiera reconstruir, de manera fiable, el emplazamiento de los restos mortales de Guanarteme.

Patrimonio Cultural dio cumplimiento a esta iniciativa parlamentaria y encargó el proyecto.

Tras meses de exhaustiva investigación de los fondos documentales de un conjunto importante de archivos, con la revisión de miles de documentos, y múltiples consultas con otros expertos en la materia, el equipo de investigación concluye que queda descartado que se encuentre en la ermita de San Cristóbal de La Laguna, donde se creía que reposaban sus restos.

Los investigadores del proyecto para buscar sus restos se centraron en tres posibles ámbitos funerarios: la iglesia de Santiago Apóstol del Realejo Alto, la primitiva iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Concepción de La Laguna y la ermita de San Cristóbal de La Laguna, por la tradición oral que dio lugar al mandato parlamentario.

Tras rastrear numerosos documentos en archivos particulares, de la Diócesis, del Museo Canario o de las bibliotecas de las islas, establecen que el único hecho "de dejar sentado, de manera incontrovertible, es que la muerte de Fernando Guanarteme se produce en la isla de Tenerife".

Sin fecha de la muerte, existen datos fiables que permiten establecer el marco temporal de su fallecimiento.

Los más valiosos proceden de un documento de excepcional interés: la prueba testifical impulsada entre mayo y junio de 1526 por Margarita Fernández Guanarteme, su hija, para acreditar que, en aquel momento, es la única descendiente viva del rey aborigen.

De este documento saben que el guanarteme de Gáldar muere una vez concluida la conquista de Tenerife y en plenos preparativos del que sería, con toda probabilidad, su cuarto viaje a la corte.

UNA MUERTE TEMPRANA

La abundante documentación conservada de los primeros momentos de la colonización y repoblación de Tenerife apunta a pensar a una muerte temprana.

Respecto al lugar de enterramiento se considera que fue según la fe cristiana y su estatus de conquistador.

Fernando Guanarteme residía en los Realejos, como otros muchos aborígenes procedentes de Gáldar, tras la conquista de Tenerife.

Este lugar fue elegido por Alonso Fernández de Lugo para poner su hacienda, por ser las tierras más fértiles de la isla.

Según Onrubia, el trabajo realizado ha puesto de relieve la extrema escasez de datos valiosos y fiables que permitan no sólo determinar el lugar donde fue enterrado Fernando Guanarteme, sino, también, reconstruir las circunstancias precisas y el momento exacto en que se produjo su muerte.