La Berlinale
La humorista y presentadora alemana Anke Engelke y el director del festival Dieter Kosslick hablan en el escenario durante la ceremonia de apertura del Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale) 2018. Clemens Bilan / EFE

La apertura de la Berlinale se convirtió este jueves en plataforma de denuncia del escándalo de abusos sexuales que sacuden el mundo del cine, un tema dominante en el festival berlinés cuya película inaugural fue Isle of Dogs, un filme de animación dirigida por Wes Anderson.

La presencia del equipo de Anderson, con actores como Bill Murray, Tilda Swinton y Jeff Goldblum, dio brillo a la primera alfombra roja de la 68 edición del festival, representantes de un filme en que los protagonistas son perros parlantes, a los que los citados intérpretes "prestan" su voz.

Más allá de estas presencias y de una amplia representación de rostros famosos alemanes e invitados extranjeros -como la británica Hellen Mirren y la española Marisa Paredes-, la inauguración estuvo dominada por el debate en torno al llamado #MeToo, como viene siendo en todo gran evento del mundo del cine.

"Es amargo ver hasta qué punto la mujer se ha visto forzada hasta hoy a interpretar ciertos papeles que nunca hubiera deseado hacer", dijo la ministra de Cultura, Monika Grütters, en alusión a los abusos revelados a raíz de las denuncias contra el productor y mandamás estadounidense Harvey Weinstein.

El tema estuvo muy presente en la gala, a la que por parte del estamento político asistieron el presidente del país, Frank Walter Steinmeier, así como el ministro de Justicia, Heiko Maas.

No se impuso la consigna de acudir en traje negro, como ocurrió en la última gala de los Globos de Oro en EE UU ni tampoco se tiñó de negro la alfombra roja, como había pedido una iniciativa en internet, que pretendía mandar una señal contra los abusos sexuales.

La proyección de Isle of dogs y la presencia del abultado equipo de Anderson dieron el tono festivo al conjunto, con una película que pretende ser una parábola de los poderes humanos corruptos, contrapuestos a la lealtad perruna.

El filme es el primero entre los 19 aspirantes al oso que desfilarán por el festival y sitúa al espectador ante un colectivo de perros deportados en una isla-basurero por un alcalde corrupto, hasta que Atari, un joven piloto, sale al rescate de su mascota y, con ello, de los valores humanos.

Es la segunda incursión en la técnica de animación stop motion de Anderson, tras su Fantastic Mr. Fox, y supone el regreso a Berlín de ese director, quien en 2001 competió con The Royal Tenenbaums, en 2004 lo hizo con The Life Aquatic with Steve Zissou y en 2014 ganó el premio especial del jurado con Gran Hotel Budapest.

La lista de filmes a concurso que se verán en los próximos días combina a directores consagrados, como los franceses Cédric Kahn y Benoit Jacquot, con nuevos talentos como el paraguayo Marcelo Martinessi y el mexicano Alonso Ruizpalacios, únicos cineastas de América Latina en la competición de la sección oficial.

El cine estadounidense estará representado a concurso por Damsel, de David Zellner e interpretada por Robert Pattinson, junto con Don't Worry, He Won't Get Far on Foot, de Gus Van Sant, con Joaquin Phoenix en su papel principal.

El jurado, presidido por el director alemán Tom Tykwer, entregará sus osos el sábado 24, mientras que el domingo siguiente se cerrará oficialmente la Berlinale con el llamado Día del Espectador.