Adela Cortina presenta su libro 'Aporofobia. El rechazo al pobre'
La catedrática de Filosofía, en el edificio histórico de la Universitat de València durante la presentación de su libro. EUROPA PRESS

La catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universitat de València, Adela Cortina, ha defendido que "no puede haber sociedades democráticas que rechacen al pobre, hay que acabar con la aporofobia", un término que acuñó hace 20 años y que la Real Academia de la Lengua Española (RAE) lo incorporó a su diccionario el pasado 20 de diciembre, nueve días antes de que la Fundación Fundéu BBVA lo eligiese Palabra del Año 2017.

La ensayista ha presentado este jueves su último libro Aporofobia, el rechazo al pobre en el Centre Cultural La Nau de València, donde ha explicado que hacía dos décadas que "venía dándole vueltas a palabras como xenofobia, homofobia o islamofobia, que es el rechazo, el desprecio, el odio hacia el extranjero o el que es de otra raza u otra religión".

"A mí me parece que la verdadera fobia o el verdadero rechazo es a todos esos pero cuando son pobres, porque cuando el extranjero es rico y cuando la persona de otra etnia es rica la recibimos con todo el entusiasmo, organizamos un hotel maravilloso y estamos contentos con el turismo", ha remarcado.

A su juicio, el rechazo se produce "cuando la gente es pobre, incluso los de la propia casa". "Entonces, me pareció que había que encontrar una palabra y miré en el diccionario de griego. Aporos es el pobre, el que no tiene recursos, el que no tiene salidas y entonces compuse la palabra aporofobia", ha explicado.

Tras la incorporación de este término en la RAE y su proclamación como Palabra del Año, "todo el mundo está muy interesado" en esta expresión. "A mí me parece muy bien y me alegro mucho de que se interesen, pero claro, aporofobia quiere decir rechazo al pobre. Ahora que tenemos la palabra, lo que hay que hacer es acabar con la aporofobia", ha reivindicado.

"No puede ser que rechacemos a los pobres, entonces no tenemos una democracia inclusiva sino excluyente, y ni siquiera es una democracia. Si no se respeta la dignidad de todos no hay posibilidad de democracia", ha defendido.

Las personas, "animales reciprocadores"

Preguntada por las causas de la aporofobia, Adela Cortina ha apuntado hacia "cómo funciona el cerebro humano": "Parece que funciona intentando sobrevivir, y para eso se junta con las estamos y con las personas que te pueden devolver algo a cambio, que te pueden dar ventajas", ha ilustrado.

La profesora ha incidido en que el ser humano tiene "esa con una base cerebral y biológica a juntarse con los que estamos más a gusto y los que nos pueden dar algo a cambio".

A su juicio, las personas son "animales reciprocadores", "dispuestos a dar con tal de que nos devuelvan, hoy por ti mañana por mí, siempre se dice que uno está obligado cuando ha recibido un beneficio", ha agregado.

A pesar de que este fenómeno "tiene una base biólogica", la catedrática asegura que el cerebro es "muy flexible y se puede cambiar". "No es que estemos determinados a ser aporófobos, hay que cambiar socialmente esa tendencia, no puede ser que vayan por ahí las cosas", ha resaltado.

Reconocer la aporofobia para desactivarla

Respecto a si la acuñación del término puede ayudar a paliar este problema social, Cortina se ha mostrado "confiada" en ello: "Precisamente por eso le quería poner un nombre. Cuando una realidad de este tipo no tiene nombre, está funcionando, estamos siendo aporófobos pero no le ponemos un nombre y no lo reconocemos", ha lamentado.

"A mí me gustó ver que les están poniendo nombre a los ciclones, a las catástrofes naturales, porque dicen que la gente, cuanto tienen un nombre como Ana o David, pues lo reconoce y entonces se previene frente a ellos. Viene Ana, y la gente se precave contra ellos", ha indicado.

Por ello, considera "fundamental ponerle un nombre a una realidad que está influyendo tanto en nuestras vidas como es el fenómeno del rechazo al pobre". "Tiene que tener un nombre y lo tenemos que reconocer justamente para precavernos frente a él y desactivarlo", ha subrayado.

Adela Cortina cree que la aporofobia se vive "en todos los momentos" del día a día. "Comentaba yo esta mañana con alguna gente que desde que los padres que empiezan a decirle a sus hijos 'bueno, cuando vayamos a celebrar tu cumpleaños, no invites a todos los amiguitos de la clase, invita a aquellos que luego te puedan invitar a ti'. Cuando ya se va haciendo ese tipo de contratos, el 'hoy por ti y mañana por mi', se cae en la aporofobia", ha concluido.

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