El sindicato médico CESM ha denunciado que "el deterioro de la asistencia sanitaria en el Sergas" le "resulta insoportable" a un jefe de servicio, el de Oftalmología del Complexo Hospitalario de Pontevedra (CHOP), Pedro Corsino Fernández Vila, que le ha llevado a dimitir ante la falta de respuesta a la lista de espera en cataratas.

En un comunicado de prensa, este sindicato médico expone que la carta remitida por el jefe del servicio de Oftalmología del CHOP para presentar su dimisión "destapa muchas de las denuncias que vienen presentando asociaciones sanitarias y CESM sobre lo que está pasando en la sanidad pública gallega y que el Sergas niega sistemáticamente".

"Lo primero que pone de manifiesto es la total complicidad y servilismo que mantienen los jefes de servicio con las gerencias de los centros (hoy, casi todos los jefes de servicio han sido nombrados a medida de los actuales gobernantes y todos son provisionales) y que solo ha sido un problema dramático, como el mismo lo califica, el que ha hecho que rompa su connivencia", resalta CESM.

"Y este problema es el tremendo deterioro asistencial de los pacientes con cataratas que produjo las medidas adoptadas por la gerencia anterior y que la actual no sabe dar una solución", añade este sindicato médico.

Así, apunta que "otro de los aspectos fundamentales que se denuncian es que si hay recortes (no contratan los efectivos necesarios y no es cierto que no haya facultativos para contratar)", y que estos, "perjudican gravemente la salud y el bienestar de los pacientes", abunda.

Además destaca CESM que "se maquillan" las listas de espera. "Se organizan sistemas totalmente temerarios y de absoluto desprecio a los pacientes con tal de vender buenos resultados publicitarios", reprocha la central sindical.

"En este caso concreto, todos los pacientes con cataratas son citados en una consulta de Oftalmología en la casa del mar, si ésta se confirma y debe ser operada, no pueden incluirla en lista de espera y obligan a derivarla como consulta sucesiva (las consultas sucesivas no computan en listas de espera) a otra consulta del hospital y, hasta que pasan esta no son incluidos en lista de espera", explica.

En este "purgatorio" hay, destaca CESM en base a "cifras del propio jefe", 1.364 pacientes con una demora de mas de 14 meses, mientras que las "cifras oficiales que daba la gerencia en estas fechas eran de 488 pacientes con una espera media de 45,9 días". "Por tanto, las cifras reales eran de 1.852 pacientes y con una demora media de más de 16 meses", subraya.

También considera CESM que esto "refleja el pasotismo de la Dirección ante los problemas asistenciales y los sistemas de atajarlos", como "derivación a los centros privados y peonadas (horas extras) de tarde cuando el problema es extremo".

Y, por último, sostiene que "refleja la absoluta incapacidad que tienen estos gestores/políticos para gestionar algo tan importante para la sociedad, que es la sanidad". Por ello, lamenta que "para ellos es mucho más importante cumplir los objetivos políticos que el cuidado del paciente". "Y todo ello con la complicidad y el silencio de los jefes de servicio hasta que a alguno, los cargos de conciencia le superan", concluye.

Al respecto, CESM destaca que "este jefe de servicio, además de haber presentado su dimisión como jefe, comunicó a todos sus compañeros que dejaba la sanidad pública ya que se veía incapaz de tener las altas cualidades morales que esto exigía".

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