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Corts Valencianes Europa Press

El exdirector de Relaciones Institucionales de la empresa pública Ciegsa Miguel Barranca ha indicado este lunes que comunicó al exjefe del Consell Francisco Camps, cuando estaba al frente del Gobierno valenciano, "las formas chulescas" y el modo "prepotente" con el que el exgerente de la entidad Máximo Caturla la gestionaba y que el responsable autonómico le pidió "tranquilidad" por tratarse de un amigo suyo.

"Camps me dijo: tranquilo Miguel. Todo va bien. Caturla es amigo mío", ha señalado Miguel Barranca durante su comparecencia en la Comisión de investigación de las actividades de Ciegsa de las Corts Valencianes. "Conté a Camps durante casi una hora lo que yo veía allí y le dije que hablara con este hombre y le pidiera cordura. No sabemos cómo va esto, qué pasa ni quién entra o sale", ha apuntado, a la vez que ha subrayado que tras su conversación con el jefe del Consell "todo siguió igual".

Barranca, que se ha pronunciado de este modo en respuesta a las preguntas que le han formulado los diputados de Ciudadanos, PP, Podemos, Compromís y PSPV que forman parte de la citada comisión, ha agregado que "ojalá" supiera si Caturla "ha cogido dinero". "No lo sé. Eso se cerró como una caja fuerte", ha aseverado.

El también exdiputado provincial en Valencia y ex responsable de política local del PP en esta provincia ha afirmado que cuando llegó a esta empresa pública Caturla "lo desmanteló todo". "Nos quedamos ciegos", ha afirmado y ha subrayado que trasladó esa circunstancia al expresidente de la Generalitat.

Miguel Barranca ha asegurado que ha vivido "muchas cosas en Ciegsa, desgraciadamente, muy desagradables" y "una parte muy negativa". En este sentido, ha recordado que "tras 32 años" de militancia en el PP se dio de baja en este partido y que esa decisión "no fue por capricho".

"Yo en mi partido he tenido muchos problemas por ser demasiado claro. Sí, a veces, eres incómodo. Si dices a los de arriba algo, eres incómodo", ha agregado Barranca, que ha aseverado que en Ciegsa, a partir de Máximo Caturla, también era "muy incómodo". "A Caturla lo puso la Generalitat allí para que me tocara lo que me tenía que tocar. Mi faena estaba muy definida. Aquello fue lamentable", ha expuesto.

Barranca ha aseverado que cree que fue el exconseller Esteban González Pons, con quien mantenía una "muy buena" relación tras haber trabajado juntos en el grupo 'popular' de la Diputación de Valencia como diputado y asesor respectivamente, la persona que desde la Generalitat le propuso "para Ciegsa", donde trabajó entre 2004 y 2011 cuando fue despedido "con 62 años" y se fue "al paro".

El exdiputado provincial ha dicho que cuando comenzó a trabajar en la empresa pública Javier García Lliberós, a quien ha definido como "un señor", era su gerente y ha destacado que entonces en la empresa había "un ambiente normal de trabajo, como tiene que haber en una empresa".

Igualmente, ha precisado que su trabajo era ir a los ayuntamientos, ver los solares que se ofrecían para construir los colegios y "llevarlos a Ciegsa en blanco para poder licitar", así como visitar obras, atender las propuestas de directores y Ampas y comunicar en las reuniones que celebraran los miércoles con ingenieros y responsables de la empresa el estado de los terrenos.

Miguel Barranca ha afirmado que cuando llegó Caturla esa situación cambió y ha censurado sus "formas chulescas" y "prepotentes" y su "poca sensibilidad humana". A su vez, ha indicado que la "marcha normal" que se lleva en la empresa pública se acabó. Ha afirmado que se despidió a trabajadores, que se cambió la distribución de despachos y que el nuevo responsable entró "con nuevo personal, gente muy joven" con la que formó "un circuito cerrado, muy aislado".

Asimismo, ha relatado que fue García Lliberós la persona que le comunicó que iba a entrar en la empresa Caturla, con quien "no había tenido trato ninguno" aunque ambos tenían responsabilidades en el comité provincial del PP en València, el primero como "secretario de política local" y el segundo, de "las cuentas del partido".

"MÁXIMO PATATA"

El exdiputado provincial ha añadido que con los nuevos empleados habló poco porque "se acabaron todas las reuniones de los miércoles", la posibilidad de hablar con responsables y técnicos para consultar "dudas" como hacía antes y la de consultar en su ordenador cómo iban

las obras licitadas. "Se borraron del ordenador las citaciones", ha señalado, a la vez que ha dicho que le dijo a Caturla que eso "no podía ser" y que destacó la necesidad de comunicarse con los alcaldes.

"No, esto yo me lo como con patatas", ha expuesto que respondió Máximo Caturla, a quien se ha referido como "Máximo patata". "Necesitaba diez hanegadas de patatas", ha ironizado Barranca. "Yo no hablaba con los técnicos, no sabía como iban los colegios. No sabía nada", ha lamentado, a la vez que ha señalado que antes de irse de la empresa García Lliberós le trasladó con "lágrimas" que ya no podía más.

Miguel Barranca, que ha recordado que tras un encuentro con Caturla en Ciegsa sufrió una dolencia cardiaca y tuvo que ser evacuado en ambulancia, ha afirmado que el objetivo con el que se montó la empresa era "bueno", que cumplía su cometido y que contaba con profesionales "como la copa de un pino", aunque "todo se esfuma cuando llega Máximo".

Preguntado por modificaciones y sobrecostes en Ciegsa, ha respondido que "ni toda la razón la tiene Ciegsa ni toda la culpa tampoco" porque es verdad que había alcaldes "muy cucos" que entregaban terrenos no adecuados que tenían que adecuarse. Ha asegurado que "colegios se han hecho" y que eso no se puede negar.

"HASTA QUE NO SE VAYA TODA LA BASURETA"

Por otro lado, ha avanzado que no volverá al PP, "un gran partido que ha tenido mala gente", "hasta que no se vaya toda la basureta". Ha considerado que las bases de esta formación, "las mejores", no merecen lo que ha ocurrido en él, ha valorado la "valentía" del exsecretario general del PPCV Ricardo Costa al hablar de la presunta financiación ilegal.

Tras ello, ha señalado que el partido "lo tiene que arreglar desde la oposición, limpiando y trabajando" y ha comentado que la presidenta del PPCV, Isabel Bonig, "está trabajando mucho" aunque "no la dejan limpiar".

Miguel Barranca ha hablado también de Caturla como "un gran aliado" del expresidente del PP provincial y de la Diputación de Valencia Alfonso Rus y ha censurado que lo llevara a esta institución haciéndolo edil de la Vall d'Albaida "sin conocer la comarca". Ha dicho que se llevó un "gran desengaño" de Rus a pesar de haber sido su "amigo".

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