La sentencia condenatoria dictada por la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Provincial-el fiscal había solicitado tres años y medio de prisión-incluye la obligación del condenado de indemnizar al lesionado con un total de 18.731 euros y con otros 182 al Sacyl por los gastos de la asistencia prestada a la víctima, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Por contra, el segundo de los acusados, C.A.L, a quien el fiscal había pedido 450 euros de multa por una falta leve de malos tratos sobre el lesionado, ha sido finalmente absuelto al entender el tribunal que no ha quedado claro si el día de autos intervino en la refriega para separar a los contendientes, como él alegó en el juicio, o para ayudar al condenado.

En la vista oral, el agresor, M.R.G.M, negó haber acometido con el botellín a su oponente y sostuvo que aquella noche del 18 de diciembre de 2016 se encontraba fumando a las puertas de un bar en la calle Quebrada, en La Rondilla, cuando de repente llegó un individuo, en referencia al denunciante, que se "no se encontraba en su sano juicio e iba bebido y drogado".

Según su versión de los hechos, J.F.G.H. le cogió por el cuello y al caer ambos al suelo se rompió el vaso que llevaba el primero en la mano, sin que pudiera explicar cómo los cristales alcanzaron a la víctima en el cuello, la cara y una oreja. Uno de los cortes afectó a la rama temporal del nervio izquierdo e impide desde entonces al lesionado elevar la ceja, de ahí la agravante de deformidad aplicada por el fiscal y estimada por el tribunal.

El otro acusado, C.A.L, aseguró que no conocía a los dos anteriores y explicó que su intervención se limitó a separar a ambos contendientes, sin que en momento alguno golpeara al lesionado. "¡Me pareció una vergüenza que con toda la gente que había allí, nadie medió para separarlos!", lamentó.

Por contra, el herido, J.F.G.H, indicó que el día de los hechos acudió al bar en compañía de su novia-ésta ratificó su versión-y que al abandonar el local fue golpeado primero por M.R.G.M. y luego por su compañero de banquillo.

"VENÍAN BUSCANDO CAMORRA"

"Salimos del bar porque una joven que conocimos allí, Sara, nos lo aconsejó al percatarse de la llegada de ambos acusados, pues venían buscando camorra", declaró el lesionado, quien añadió que en un momento dado oyó un ruido de cristales y acto seguido el principal inculpado le golpeó en la cara con un botellín de cerveza.

La prueba de cargo más importante esgrimida por la acusación pública fue la declaración de la testigo Sara P, que, por videoconferencia desde Motril (Granada), confirmó de forma categórica cómo M.R.G.M. utilizó el envase de cerveza, previamente roto, para herir a su contendiente. Dicha testifical ha sido clave para la sentencia condenatoria.

Las lesiones, que tardaron en curar 30 días, tuvieron como secuelas parálisis del nervio facial, ausencia de arrugas frontales en lado izquierdo, imposibilidad de elevar la ceja izquierda (parálisis de rama frontal del nervio facial) y múltiples cicatrices faciales lineales de hasta siete centímetros.

La víctima fue atendida de sus heridas en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid. Los servicios sanitarios que recibió el agredido supusieron una factura de 182,08 euros.

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