La asociación ha detallado en un comunicado los problemas más habituales con los seguros, entre ellos cuando el consumidor considera "insuficientes" la indemnización calculada por el perito de la compañía. "En estos casos, el consumidor tiene derecho a que otro perito haga la valoración del daño", ha señalado Irache que ha explicado que "si no hay acuerdo, un juez podrá determinar un tercer perito".

A veces el problema no es que la indemnización sea baja sino que "no se ofrece ningún pago ya que el seguro dice que el siniestro está fuera de la cobertura contratada". "Las exclusiones deben estar incluidas en las condiciones de la póliza y si son limitativas deben haber sido específicamente aceptadas por escrito por parte del consumidor", ha resaltado Irache.

En otros casos, la queja viene porque las aseguradoras "suben la prima sin avisar". Si esta subida no está contemplada en las condiciones de la póliza, la aseguradora "debe advertir sobre ella al consumidor con una antelación de dos meses y éste puede aceptarla o irse a otra compañía". "Si no se ha dado esta comunicación, deberán seguir cobrando el importe del último año", ha explicado.

Por otro lado, en las fugas de agua en las casas, "muy habitualmente hay un conflicto por ver quién asume la responsabilidad". "De forma frecuente el perito que acude dice que es un problema proveniente de una cañería general y que la responsabilidad es de la comunidad de propietarios" mientras que el seguro comunitario "señala, a su vez, que el problema es responsabilidad del piso afectado o de otro colindante", ha indicado Irache.

Otro problema muy habitual son las "supuestas modificaciones" que se dan en las pólizas a lo largo de los años en las que "se han limitado las coberturas". Sin embargo, en ocasiones "estos cambios no han sido notificados y no cuentan con la aceptación del cliente, un requisito indispensable para que se puedan aplicar", ha remarcado la asociación.

Por otro lado, Irache ha criticado que "los convenios existentes entre algunas aseguradoras consiguen confundir en muchas ocasiones a los consumidores". Así, ha señalado que muchos usuarios, tras haber sido golpeados por otro vehículo, "ven que tienen que negociar con su propio seguro -en lugar de con el del coche que le golpeó-, que niega la indemnización o quiere rebajársela notablemente". Una situación que se produce porque los acuerdos entre aseguradoras "hacen que la póliza del tomador tenga que hacerse cargo de la indemnización aunque la responsabilidad sea del otro vehículo", ha explicado.

Otros de los problemas frecuentes está en los cuestionarios que se incluyen en las pólizas de salud. "Con mucha frecuencia, las compañías alegan que el tomador del seguro no ha declarado alguna enfermedad preexistente para no pagar o, cuando menos, rebajar notablemente la cuantía de la indemnización", ha apuntado Irache que ha destacado que el consumidor "sólo debe responder por las preguntas que se le plantean de forma expresa en el cuestionario".

También se dan complicaciones a la hora de cambiar de aseguradora. Irache ha explicado que el tomador debe avisar con un mes de antelación a que se prorrogue la vigencia anual. También se dan conflictos porque el consumidor solicita la baja por teléfono y no queda constancia de ella "por lo que el seguro entiende que la póliza sigue siendo válida". Otras personas no conocen el plazo y contratan una nueva póliza cuando aún está vigente la anterior "por lo que pasan un tiempo pagando dos seguros".

Asimsimo, se dan problemas por "la falta de actualización de los bienes asegurados, sobre todo en las pólizas de hogar". "No es extraño que el consumidor no haya comunicado al seguro el nuevo mobiliario o las mejoras efectuadas por lo que la prima que paga cubre un valor inferior a la real", por lo que si se produce un siniestro, la compañía "sólo estará obligada a aplicar una regla de proporcionalidad y no pagar todo el daño, si no lo que corresponde a la prima pagada".

Finalmente, uno de los conflictos más habituales es "la lentitud de los seguros en atender al tomador" por lo que el usuario encarga las reparaciones por su cuenta y pasa la factura. En ocasiones, la compañía sólo devuelve parte de ella.

Otras veces, el retraso se produce a la hora de pagar la indemnización aceptada y el consumidor "se ve obligado a reclamar el cobro en varias ocasiones", ha criticado Irache.

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