Fachada de la Audiencia Provincial de Tarragona
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La Audiencia de Tarragona ha condenado a tres años y medio de cárcel a un hombre que mató a una prostituta a la que asfixió en el marco de un juego sexual, en el que, según el tribunal, actuó "despreciando" el riesgo de acabar con su vida imbuido del efecto "euforizante" de las drogas y el alcohol.

En la sentencia, la sección segunda de la Audiencia de Tarragona condena al hombre a tres años y medio de cárcel por un homicidio imprudente, al aplicarle las atenuantes de afectación tóxica y alcohólica y de confesión.

Los hechos ocurrieron en agosto de 2016, cuando el acusado contrató los servicios de una prostituta, que acudió a su casa de Salou (Tarragona), donde la maniató para practicarle un juego sexual con maniobras sofocantes, por el que el hombre puso sus manos alrededor del cuello de la mujer, impidiéndole la respiración.

Según el tribunal, el acusado sabía que le podía causar la muerte, aunque no quería que eso ocurriera y además "era versado en dicha práctica", ya que "la había practicado con anterioridad".

Sin embargo, el hombre, de 93 kilos de peso, acabó asfixiando a la mujer, de 28 años y 50 kilos de peso, al no percatarse de los movimientos típicos, como espasmos o convulsiones, de la mujer, que tenía las manos atadas.

El tribunal popular que juzgó al acusado llegó a la conclusión de que éste no tenía el propósito de matar a la mujer ni que fuera consciente de que la estuviera ahogando, por lo que continuó con la mecánica de la asfixia.

De hecho, para el jurado popular, "la maniobra de sofocación mediante oclusión de las vías aéreas en el contexto en el que se produjeron los hechos", no fue "claramente inequívoca" de su voluntad de causar su muerte.

Para el tribunal, el acusado "advirtió el peligro pero confió erróneamente en que no se iba a producir el resultado, obviando las más elementales medidas de cuidado".

De hecho, tras matar a la mujer, el acusado acudió a comisaría de manera voluntaria, facilitando el descubrimiento del delito, y regresó al piso donde esperó a que los Mossos d'Esquadra comprobasen los hechos y les confesó que había tenido relaciones sexuales con la fallecida en las que la había agarrado por el cuello.

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