Colegio.
Imagen de un grupo de menores en el colegio.  Archivo

Un total de 433 niños entre 14 y 17 años fueron detenidos o investigados por la comisión de delitos contra la libertad sexual en 2016 —último dato oficial disponible—, un 16,1% más que el año anterior; y de ellos, 70 fueron acusados de agresiones sexuales con penetración y 20 de corromper a otros menores o personas con discapacidad.

Son datos del Ministerio del Interior que reflejan cómo la cifra de menores de edad acusados de estos delitos se ha mantenido más o menos estable en el último lustro: 331 detenidos o investigados en 2012; 433 en el año 2013, 401 en 2014, 373 en 2015 y los 433 del año 2016.

Sin embargo, en el desglose por tipos de delito contra la libertad sexual se observa que los detenidos o investigados menores de edad por violaciones (agresión con penetración) han pasado de 60 en el año 2012 a 70 en el año 2016. Los acusados de corromper a otros menores subieron de 15 a 20 en el mismo periodo y quienes lo fueron por pornografía infantil se duplicaron, pasando de 10 a 24.

La memoria de la Fiscalía General del Estado correspondiente a ese año ya alertaba de un incremento sin precedentes de los delitos sexuales cometidos por menores de edad y aunque planteaba que pudiera deberse al efecto estadístico de que la ley en 2015 elevase la edad mínima de consentimiento sexual de 13 a 16 años, fiscales como el de Córdoba alertaban de que persistían los abusos sobre niños de 12 años o menos.

Según los datos que recogía el Fiscal General, los casos de delitos contra la libertad sexual cometidos por menores pasaron de 1.081 registrados en el año 2015 a 1.271 en 2016. Subieron especialmente los abusos sexuales, que son los perpetrados sobre quienes no pueden prestar consentimiento, como menores de 12 años o personas incapacitadas, y alcanzaron "la cifra más alta, con diferencia, de la presente década". Fueron en total 795, frente a los 664 que habían visto los fiscales de menores en 2015.

Para el psicólogo y exdefensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Javier Urra, una posible explicación de este incremento de agresiones por parte de menores podría estar en el hecho de que "se está perdiendo algo esencial: la ternura, el afecto y la compasión" en los niños. "Además de falta de ternura, de sensibilidad, de compasión, tampoco tienen un gran sentimiento de culpa", explica Urra, al tiempo que recuerda casos como el de un niño de 14 años que mató a su hermano de 19 de una puñalada hace dos días en Alicante o el de dos chicos menores que asesinaron a unos ancianos el pasado mes de enero en Bilbao. Si bien puntualiza que se trata de hechos "puntuales".

El peso de la culpa, según precisa, recae por una parte en los padres pues "muchos adultos quieren comprar el cariño de sus hijos y se dejan chantajear por ellos", no diciéndoles nunca que no a nada, por ejemplo; otra en los profesores, algunos de los cuales tienen "miedo a llamar la atención a un alumno" y otra importante en el ambiente ya que, a su juicio, los chavales tienen "un déficit de naturaleza" y ubican el mundo en torno a ellos mismos —la idea de "primero yo y luego yo"—.

La agresión sexual a un compañero no es un caso aislado

Para el doctor en Psicología y director de programas de la Fundación ANAR, Benjamín Ballesteros, la supuesta violación grupal del alumno de Jaén no es un caso aislado y ha advertido de que cada vez son más frecuentes este tipo de agresiones, según las llamadas atendidas en el Teléfono de Ayuda al Niño y Adolescente de esta organización (900202010) y el en el chat habilitado en su web (www.anar.org).

Ballesteros ha subrayado que los sucesos de agresiones sexuales cometidas por otros menores, como ha ocurrido en este caso, son cada vez "más escabrosos, crueles y violentos". Además, ha subrayado que no se trata de un acosador con una psicopatía, sino de grupos de menores que no perciben la gravedad de los hechos ni sienten empatía con la víctima.

"¿Qué está pasando? ¿Por qué los otros compañeros no se rebelan?", ha preguntado Ballesteros, que ve en la falta de límites en acceso a Internet por parte de los menores como una de las principales causas de este problema. A su juicio, existe una "sexualización precoz" y un exceso en el consumo de pornografía a través de los móviles, que hace que los menores y adolescentes "normalicen comportamientos degradantes cuando no lo son".

El estado "está fallando" a las víctimas

Para Save The Children, atajar el problema pasa por una Ley integral que erradique todas las formas de violencia contra la infancia, entre ellas el abuso sexual y el acoso escolar que padecen al menos uno de cada diez niños en España. Esa norma obligaría a formar a todos los profesionales en prevención e intervención ante estos casos, a implantar protocolos en los colegios y a implantar educación afectivo sexual en las aulas, entre otras medidas.

Denuncia la "falta de medidas de prevención y detección de la violencia que se ejerce hacia los niños y que pueden llegar a provocar situaciones tan graves" como la de Jaén, donde la Fiscalía ha intervenido ante la violación de un niño de 9 años que habrían perpetrado cuatro niños entre 12 y 14 años de edad en horario escolar y dentro del colegio.

"Es totalmente inadmisible que un niño de nueve años esté siendo violado y no existan mecanismos que permitan prevenir y detectar estos abusos ni en el entorno escolar ni en el familiar. El Estado está fallando a estos niños, dejándoles desprotegidos ante agresiones que pueden provocarles daños físicos y psicológicos irreparables", afirma el director general de Save the Children, Andrés Conde.