BBK y Gorabide
BBK y Gorabide EUROPA PRESS

En rueda de prensa celebrada en Bilbao, la portavoz de Obra Social BBK, Cristina San Salvador del Valle, ha calificado esta iniciativa, que la entidad afronta con "ilusión", como "interesante, solidaria y bonita".

Se trata de una experiencia piloto que busca mejorar la "sensibilidad" en Bizkaia, "en concreto la sensibilidad cognitiva". "Queremos ayudar a las personas que trabajan de cara al público a que sean más accesibles" cuando una persona con discapacidad intelectual vaya a demandar algún servicio.

El acuerdo de BBK y Gorabide contempla la puesta en marcha de diversas acciones formativas con personal de atención al público de empresas e instituciones del territorio, para contribuir a generar entornos comunitarios accesibles e inclusivos para las personas con discapacidad intelectual.

"Personas Accesibles" aprovecha la "experiencia vital" de personas con discapacidad intelectual de Gorabide, asociación sin ánimo de lucro que contribuye a que las personas con discapacidad intelectual de Bizkaia y sus familias puedan cumplir sus "aspiraciones vitales en igualdad de condiciones que el resto de la sociedad".

Estas personas ofrecerán sesiones interactivas de sensibilización a profesionales de atención al público del Museo Guggenheim Bilbao, Museo Marítimo Ría de Bilbao, Metro Bilbao, Kutxabank, Euskaltel, Ayuntamiento de Bilbao, Diputación Foral de Bizkaia y Gobierno Vasco, "una alianza entre tres sectores", con el objetivo de que adquieran competencias cognitivas, afectivas y actitudinales que generen actitudes favorecedoras de la accesibilidad cognitiva. "Van a trasladar cómo les gustaría ser tratadas, y cómo les gustaría comunicarse", ha resaltado San Salvador del Valle.

Una vez este piloto tenga lugar, los impulsores buscan sacar conclusiones y sistematizarlas, además de estudiar si se puede extender a otras personas o organizaciones que se puedan sumar al proyecto y hacer así a sus trabajadores "más accesibles".

Una de las personas con discapacidad intelectual que tomarán parte en este proyecto, César Castañeda, ha afirmado que "a menudo" les gusta hacerse preguntas. "Por ejemplo, nos hemos preguntado cómo somos las personas con discapacidad intelectual, y ahora damos charlas en colegios y universidades, explicando nuestras ideas", ha añadido.

También se han cuestionado en qué lugares se sentían "como un pulpo en un garaje", y así han comenzado a trabajar con entidades para hacer entornos "más fáciles de comprender".

Ahora, han decidido preguntarse qué es una persona accesible y qué cualidades tiene. "Una persona accesible es alguien que se explica bien, sabe escuchar, utiliza vocabulario sencillo, habla despacio con tono adecuado, mira a los ojos, es empática, amable, cercana, paciente y respetuosa", entre otros aspectos, ha resaltado.

Castañeda ha subrayado que los entornos accesibles son "importantes, pero las personas también podemos ser accesibles". "Nos interesan los cambios que mejoran nuestra calidad de vida, y las personas con discapacidad intelectual queremos ser parte activa de estos cambios", ha asegurado.

Del mismo modo, ha manifestado que la forma de relacionarse con una persona con discapacidad depende de "cómo se la ve", y no tanto de "cómo es".

BARRERAS ACTITUDINALES

Gorabide trabaja en el ámbito de la accesibilidad cognitiva desde el año 2013, cuando realizó un proyecto con el Museo de las Encartaciones para que su oferta cultural fuera totalmente accesible, mediante la participación inclusiva de personas con discapacidad intelectual en grupos de trabajo conjunto, según ha recordado el director gerente de Gorabide, Pablo González.

En estos cinco años de trabajo, la asociación ha detectado que, además de las barreras físicas o ambientales vinculadas a la accesibilidad cognitiva existen barreras actitudinales e interactivas, relacionadas con los apoyos que cada persona puede prestar a quien lo necesite, que impiden que los entornos comunitarios sean accesibles e inclusivos para las personas con discapacidad intelectual.

"'Personas Accesibles' persigue un triple impacto: aumentar las competencias y la autonomía de las personas con discapacidad intelectual mediante su participación activa, con lo que mejorará su calidad de vida y la de sus familias; conseguir una evolución y un incremento en las competencias profesionales del personal de atención al público que participe en el proyecto; y generar mejores resultados en las compañías o entidades en las que trabaja", ha destacado González.

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