Tiburón blanco
Tiburón blanco, en una imagen de archivo. DISCOVERY CHANNEL

Australia cuenta con unos 2.210 ejemplares adultos de tiburón blanco, y 90 de cada 100 ejemplares sobrevivirán el próximo año, según un estudio publicado sobre las dos poblaciones que habitan en las costas del país.

La Organización para la Investigación Industrial y Científica de la Mancomunidad de Australia (CSIRO) basó la investigación en una combinación de métodos estadísticos y genéticos sin necesidad de ver o atrapar a un ejemplar adulto ante las dificultades de avistamiento de esta especie.

Las poblaciones estudiadas se encuentran una en la costa este, entre el estado de Victoria, en el sureste, y el de Queensland, en el nordeste, y que se extiende hacia Nueva Zelanda; y otra en el litoral suroeste del estado de Australia Occidental.

La investigación estimó que hay unos 750 tiburones blancos adultos en la costa oriental, de un rango posible de entre 470 a 1.030, y unos 1.460 ejemplares en la costa suroccidental, de un rango de entre 760 y 2.250.

Los expertos creen que la población adulta de estos escualos se mantiene estable desde la implementación de medidas de protección a finales de la década de 1990. Para determinar el número de tiburones blancos los científicos analizaron el ADN de los ejemplares jóvenes y buscaron las marcas genéticas relacionadas a sus progenitores.

De una muestra de 214 ejemplares de la costa este se halló que 70 de ellos compartían los mismos padres, lo que permitió calcular estadísticamente el tamaño de la población adulta.

"La probabilidad de que haya dos ejemplares juveniles en una población que comparten padres depende de cuántos adultos estén en el lugar para reproducirse", explicó Richard Hillary, de CSIRO. "En una población pequeña, una mayor cantidad de ejemplares juveniles comparten padres que en una población grande", precisó.

La experta indicó que a medida que aumentan el número de muestras de ejemplares jóvenes, los trazos de parentesco detectados permiten calcular patronos de supervivencia en adultos, que se estimó en al menos un 90 por ciento en la población de la costa este.

"Encontramos a muchos padres, machos y hembras, que parecían haber sobrevivido 20 años o más desde el nacimiento de sus crías", añadió Hillary.

El estudio no pudo realizar el cálculo en la población de la costa oeste al no disponer de la tasa de supervivencia de los ejemplares jóvenes, un dato clave que se obtiene a través del etiquetado.